Qué ver en Italia

Génova

Atracciones turísticas en Génova

Génova es la capital de la región Liguria, en la Italia noroccidental. Sus más de 600.000 habitantes1.500.000 en todo el área metropolitana, la colocan en la sexta posición en el país en cuanto a población. La ciudad se encuentra entre colinas y montañas, de las cuales el Monte Reixa, con sus 1183 m, representa el punto más alto. Bañada por el mar Ligure, es el principal puerto italiano y uno de los más importantes del mar Mediterráneo.

Se recorre fácilmente a pie, así que callejear por sus "carrugi" es la mejor manera de descubrir todos sus encantadores rincones. Muchos de sus atractivos turísticos se encuentran cerca de la Estación Plaza Príncipe, por lo que llegar en tren desde las cercanas Milán o Turín, es buena idea si optas por recorrerla en uno o dos días.

Génova ostenta el título de poseer el casco medieval más grande de Europa gracias a su enorme riqueza patrimonial, fruto de una gran importancia histórica que abarca desde el medievo hasta cuando dominaba el Medirerráneo y las finanzas europeas en tiempos de la República Genovesa. Sin duda, es una ciudad vibrante, donde lo antiguo y lo moderno hacen una perfecta simbiosis proyectando un atractivo turístico muy armónico. Pero el verdadero protagonista es el mar y la emblemática ciudad italiana se proyecta a partir de él dominando sus aguas y dándole al gigantesco puerto la importancia que se merece.

Qué ver en Génova

Son numerosos los atractivos de la ciudad gracias al carácter y la importancia que ha tenido en la historia de Italia. El mejor punto de salida para comenzar un recorrido por Génova en la zona del Puerto Antiguo, rediseñado por Renzo Piano en 1992 y donde se reúnen unos cuantos sitios turísticos. Uno de ellos es el Acuario de Génova, el más grande de Europa por sus 10.000 ejemplares de animales marinos y 40 tanques, 4 de ellos de exterior. Es el único lugar del continente donde puedes observar manatíes y es de visita obligada tanto si vas con niños como si eres un amante del mundo animal. Al lado del acuario se encuentra la Biosfera, una gigantesca bola de cristal con plantas y animales de zonas tropicales como helechos arborescentes, chicles, cafetos, bananos y canelas. Cerca de aquí está el Bigo, una moderna y curiosa estructura metálica construida en el agua e inspirada en las grúas del puerto, que acoge la plaza de fiestas y dispone de un ascensor panorámico para disfrutar de unas fantásticas vistas de la ciudad. Una parada se merece el Galeón Neptuno, una exquisita reproducción de un barco del siglo XVI. El lugar del Porto Antico que siempre sorprende al visitante de forma muy positiva, es el Museo Galata del Mar o Calata Ansaldo di Mari. Su extensa exposición de barcos, artilugios, maquetas, mapas y otros objetos dedicados a esta temática marítima, constituye la más grande del Viejo Continente. En el centro del Porto Antico se erige el Palacio San Giorno, construido en 1260 por el Dux Boccanegra para habitar en él, pasó a ser una prisión y posteriormente se convirtió en uno de los bancos más antiguos de la historia europea. En la actualidad alberga las oficinas de las autoridades portuarias de Génova.

El faro conocido como "La Lanterna", reconstruido en piedra sobre una atalaya en el siglo XVI y de 117 m de altura, se considera el símbolo de Génova. No dejes de subir a la primera terraza para admirar la bella panorámica del puerto y la ciudad antigua. Sin duda, toda esta zona del muelle es uno de los emplazamientos más agradables de la ciudad para pasear, disfrutar de las vistas del golfo, degustar la deliciosa gastronomía en sus múltiples bares y restaurantes y hacer compras en sus numerosas tiendas o galerías comerciales.

La Porta Soprana, la puerta de entrada oriental de acceso a la ciudad, es una de las 5 que interrumpían los llamados Muros de Barbarroja,  construidos para frenar el ansia expansionista de este emperador del Sacro Imperio Romano. De arquitectura medieval, cuenta la leyenda que en el silencio de la noche se escuchan las notas interpretadas al violín por Nicoló Paganini, que vivía cerca de allí. Se puede decir que este lugar marca el límite entre el centro histórico y la Génova más moderna y una vez la atraviesas ya te adentras en el casco viejo y su laberíntico trazado.

En cuanto a edificios históricos se refiere, la ciudad puede presumir de poseer un gran número de ellos. Si quieres hacer un viaje a Génova, debes apuntarte unos cuantos como imprescindibles. La Basílica de San Lorenzo, en la plaza del mismo nombre, fue consagrada por el Papa Gelasio I como catedral en el año 1118 y alrededor de ella se desarrolló la civitas. Exhibe elementos románicos, góticos, como su majestuosa fachada de rayas blancas y negras, y manieristas de las distintas épocas. Respecto al interior cabe destacar la Capilla de San Juan Bautista que alberga los restos del santo, el Museo del Tesoro y el Museo Diocesano

No te olvides de visitar la modesta casa natal del navegante Cristóbal Colón, que vio nacer en 1451 al descubridor de América, el personaje más célebre de la ciudad y uno de los más importantes de la historia mundial.

Las estrechas calles dan un respiro en la Piazza Raffaele de Ferrari, donde se encuentra una gran frente rodeada por elegantes edificios entre los que destaca el Teatro Carlo Felipe, la sede de gobierno de Liguria y las alas más modernas del Palacio Ducal.

Siguiendo por el casco antiguo hasta la Piazza Giacomo Matteotti puedes ver el Palacio Ducal, antigua sede del Ducado y una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad. Hoy en día acoge todo tipo de eventos culturales como exposiciones de arte, festivales, conferencias, reuniones, exposiciones y actividades educativas. Al otro lado de la muralla y para controlar la ciudad se alza otro de los edificios más importantes, el impresionante Palacio del Príncipe o Palazzo di Fassolo. De estilo renacentista italiano, fue residencia del príncipe Andrea Doria desde su construcción en el siglo XVI, para pasar más tarde a hospedar a los personajes ilustres que visitaban la ciudad. Aunque actualmente es de propiedad privada, se permiten visitar algunas estancias y su museo, con valiosas telas, cuadros y mobiliario para viajar en el tiempo a la época de la aristocrática genovesa.

Entre las calles más importantes de Génova se encuentran Vía Giussepe Garibaldi donde se encuentran los Museos de la Strada Nuova: el Palazzo Doria-Tursi, el Palazzo Lercari Parodi, el Palazzo Bianco y el Palazzo Rosso, con importantes colecciones especialmente de pintura; y Vía XX Settembre donde se ubica el Puente Monumental, la Iglesia de la Consolación y la Iglesia de San Esteban.

Para acabar con la mención a los distintos museos de la ciudad, ten en cuenta el de Arte Oriental Edoardo Chiossone, una exposición diferente donde se exhiben obras japonesas de varias épocas, armas, instrumentos musicales, telas, porcelana.

No hay que olvidar que Génova tiene numerosas y amplias zonas verdes y parques públicos como los Parques de Nervi o los jardines de las numerosas villas y palacios de la ciudad.

Si planeas viajar a Génova debes acercarte a Boccadasse, un antiguo pueblo de pescadores con coquetas casas de colores que ha acabado por engullirlo la ciudad en su expansión urbana y cuyo paseo hasta allí se inicia en pleno centro. Cuando llegues, cumple con la tradición genovesa de saborear un helado y caminar por el Corso Italia. Otra bonita actividad es subir al vagón de madera del antiguo funicular y llegar a la colina Granarolo para gozar de unas vistas espectaculares. Por último, nada como subir en el ascensor de Piazza del Portello hasta la Spianata Castelletto para contemplar un atardecer de película cuya imagen del mar y de la ciudad se grabará en tu retina para siempre.

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