Qué ver en Irlanda

Acantilados de Moher

Atracciones turísticas en Acantilados de Moher

Emergiendo de las aguas salvajes del océano Atlántico como un muro impenetrable, los Acantilados de Moher son uno de los lugares más emblemáticos de Irlanda. Estas impactantes paredes rocosas legendarias  ubicadas en el condado de Clare, en el oeste del país a más de 200 m de altura, se extienden a lo largo de la costa casi 8 km. Parte de la ruta escénica Wild Atlantic Way, la asombrosa belleza de este espectáculo natural hace que visitarlos sea imprescindible en cualquier recorrido por Irlanda.

Es una excursión muy común que se suele hacer desde las localidades de Galway y Limerick, incluso desde el propio Dublín, convirtiéndose en la atracción natural más visitada de Irlanda, donde el mar, las rocas y la vegetación, se fusionan de forma sublime ofreciendo un escenario sin igual.

Las vistas, que en un día despejado pueden extenderse hasta las islas Aran, las cadenas montañosas del condado de Galway y las montañas Mau Mturk de Connemara, son sencillamente extraordinarias y atraen a más de un millón de personas cada año. La mayoría se dirigen directamente al Centro de Visitantes para disfrutar de las vistas panorámicas, pero la ruta a pie por la red de senderos de 18 km a lo largo del borde de los acantilados es otra forma popular de recorrerlos. Además, desde la cercana localidad de Doolin salen ferries que te trasladan frente a esta maravilla para ofrecerte una perspectiva bien distinta que merece la pena experimentar y donde podrás verlos más en detalle, en especial los salientes bautizados como Great Raven y Little Raven, hogar de un gran número de aves.

Los alrededores están repletos de hermosos paisajes característicos de la campiña irlandesa y salpicados de encantadores pueblos donde tomar una pinta en uno de los pubs locales. 

Un viaje a los Acantilados de Moher es una gran oportunidad para apreciar tanto la belleza como el poder de la naturaleza, sentir el vigoroso viento del Atlántico y desenterrar una serie de cuentos populares y leyendas que capturan a la perfección la magia de este espectacular paisaje.

Qué hacer en los Acantilados de Moher:

Una de las mejores cosas que hacer en los Acantilados de Moher es ponerse el calzado para caminar y recorrer uno de los senderos de la cima. Tomarse el tiempo para disfrutar de las vistas en el popular Doolin Cliff Walk, es la manera perfecta de aprovechar al máximo la experiencia. Aunque la longitud total del sendero es de 18 km, la ruta más corta de 6 km es la opción ideal para aquellos que deseen contemplar las espectaculares vistas del mar y de los paisajes azotados por el viento del condado de Clare.

En el Centro de Visitantes, construido en la ladera para mezclarse hábilmente con el entorno, puedes disfrutar de exhibiciones interactivas sobre la geología, la historia, la flora y la fauna del lugar. Cuenta con un gran aparcamiento destinado a los turistas y la Torre O'Brien, erigida sobre una plataforma, representa el punto más alto desde donde se pueden observar los llamados "acantilados de la locura".

Finalmente, para una vista única puedes hacer un crucero en ferry por la costa para disfrutar de la increíble altura de estos acantilados impenetrables y observar la abundante avifauna que anida en las rocas, como el cormorán y el famoso frailecillo o puffin. No hay que olvidarse de otro de los privilegios que te puede regalar la naturaleza si viajas a los Acantilados de Moher, es captar la famosa ola Aileen 's rompiéndose sobre los gigantes de piedra, la cual puede llegar a alcanzar hasta los 15 m de altura.

Por otro lado, una de las visitas más populares de la zona es el encantador pueblo de Doolin, que en su día fue un tranquilo pueblo de pescadores. Este pueblo es famoso por su auténtica hospitalidad irlandesa y por su patrimonio musical, que se aprecia mejor por las noches, cuando la "música tradicional" se escucha en sus acogedores pubs. Cerca de allí, también merece la pena visitar las ruinas del castillo de Doonagore, del siglo XVI.

Ya sea desde arriba o desde el mar, admirar este auténtico tesoro geológico de imponentes paredes abruptas de piedra tapizadas de praderas que emergen del azul profundo del océano, es una visita imprescindible en cualquier viaje a Irlanda.

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