Qué ver en Dinamarca

Copenhague

Atracciones turísticas en Copenhague

La capital danesa se asienta sobre la costa oriental de la isla de Selandia y parte de la isla de Amager. A su altura se encuentra el estrecho de Oresund, que separa el mar del Norte con el Báltico, y frente a ella se ubican las ciudades suecas de Malmö y Landskrona a tan solo 42 y 88 km respectivamente.

Fue fundada en el año 1000 recibiendo el nombre de Havn qué significa puerto o muelle en danés. Más tarde su denominación derivó en “la bahía de los mercaderes'' que en su forma lingüística alemana es Kopenhagen

Este antiguo pueblo pesquero vikingo pronto se convirtió en un lugar de gran importancia comercial y en el año 1443, pasó a ser la capital del país. En el siglo XVII soportó un severo asedio de los suecos y durante la II Guerra Mundial fue ocupada por los alemanes hasta 1945.

Hoy en día el puerto es el centro mercantil más importante del país, gestionando gran parte del comercio exterior e interior y acogiendo a los grandes cruceros en el muelle de Nyhavn. La capital es famosa internacionalmente por la producción de porcelana fina, la elaboración de vajillas de plata forjadas a mano, las fábricas de cerveza, de tejidos, de instrumentos de precisión, de piel, de tabaco y de chocolate, así como por las industrias químicas de azúcar, licorerías, etcétera.

Reconocida mundialmente como la Riviera danesa, Copenhague es la ciudad más grande y próspera del país con 1.200.000 habitantes en toda su área metropolitana. Presume de modélica, tranquila y ordenada, adjetivos que son resultado de su gran orden cívico.

Se encuentra dividida en 8 barrios: Kobenhavn K y Kobenhavn V, donde se ubican los principales atractivos turísticos de la ciudad; Vesterbro, el más moderno; Frederiksberg, zona residencial y comercial de clase media-alta; Norrebro, el más alternativo y multicultural; y Osterbro, de clase alta. Los dos restantes se sitúan en una isla artificial al sur de los dos primeros; Cristianhavn, donde se encuentra una comuna autogobernada y Amager, muy visitado y con amplias zonas de recreo.

Copenhague puede presumir de tener una calidad de vida que está entre las más altas del mundo. El país sigue el modelo nórdico del bienestar social y esto se refleja en toda su geografía. El concepto “hygge” traducido como “lo acogedor” nace en el país, pero su filosofía va más allá y se traduce como una actitud total ante la vida de calma para disfrutar de las pequeñas cosas que importan y del medioambiente en compañía de los seres queridos y olvidando las preocupaciones. Este secreto ha llevado a Dinamarca a alzarse como el país más feliz del mundo, por delante de Suecia o Islandia.

Aunque es una ciudad que se puede recorrer fácilmente a pie, la capital bate récords en cuanto a la bicicleta se refiere, ya que cuenta con hasta 600000 unidades. Es conocida como “la mejor ciudad del mundo para los ciclistas”, estando conectada por un extenso carril bici de 400 km nada más y nada menos, por lo que moverse en este sostenible medio de transporte es algo habitual en cualquier época del año. Es más, los locales la utilizan siempre, sea cual sea la condición meteorológica de cada día, van en bici así llueva o truene.

Por otro lado, la comida sana es una de las constantes del país y cada vez más un valor en alza, ya que se está instalando la conciencia por consumir alimentos saludables y esto se hace patente en los supermercados, restaurantes, hoteles y locales de ocio.

Si viajas a Copenhague serás testigo de la emoción y la belleza que emana de los canales y calles flanqueadas de bonitos edificios con fachadas de colores, parques tranquilos, castillos y palacios de cuento de hadas, miradores con fabulosas vistas panorámicas y un parque de atracciones con el encanto de lo antiguo. Y por si fuera poco cuenta con bares auténticos y llenos de glamour, donde degustar cócteles especiales y tipos de cerveza inéditas o restaurantes que ofrecen comida de todo el mundo o autóctona. Todos estos atractivos, la coronan como uno de los destinos favoritos para hacer una escapada por Europa.

Qué ver en Copenhague

Se puede decir que el centro histórico de Copenhague presenta una forma triangular en cuyos vértices se hallan la Plaza del Ayuntamiento, la Kongens Nytorv o Plaza del Rey y Norreport Station o la Estación Central de Ferrocarril. La Plaza Rådhuspladsen es el centro neurálgico de la ciudad y como su nombre indica, allí se encuentra el Copenhagen City Hall o Ayuntamiento, el cual fue construido en ladrillo rojo y es una mezcla de la arquitectura renacentista italiana y danesa medieval. A su lado, la Torre del Reloj desde cuyos 105 metros de altura se pueden ver los hermosos Jardines Tívoli y el casco histórico. Desde esta plaza nace la calle peatonal Stroget, principal arteria comercial de la ciudad y la más grande de Europa.

Ubicados en pleno corazón de la ciudad también se encuentran los Jardines Tívoli, el lugar favorito de los daneses y de 4 millones de visitantes que se acercan cada año. El oficial de la armada Carstensen convenció al rey Christian VIII para su construcción en 1843. Este parque de atracciones se alza como uno de los más viejos del mundo y ha servido de inspiración a los parques temáticos de Disney. Por cuestiones climáticas las atracciones permanecen en funcionamiento de abril a septiembre, aunque se puede acceder todo el año a sus restaurantes y la Sala de Conciertos. Es una parada obligada en la ciudad si vas con o sin niños, ya que goza de diversas zonas de esparcimiento y para todas las edades.

Otro lugar imprescindible que hay que visitar en un viaje a Copenhague es la Iglesia de Federico o Frederiks Kirke, más conocida como la Iglesia de Mármol, que se sitúa enfrente del Palacio Amalienborg. Se comenzó a construir en 1749, pero no se finalizó hasta 150 años después. De estilo barroco, su enorme cúpula de color verde imita a la de San Pedro del Vaticano y está decorada en su interior con unas bellas pinturas de los doce Apóstoles. Es la que más bodas celebra de toda la ciudad. Por otro lado, la Catedral de Nuestra Señora de estilo neoclásico es la sede de la diócesis luterana y la iglesia principal de la capital.

El icónico Puerto de Nyhavn, una de las postales de la ciudad, es un antiguo puerto construido durante el reinado de Christian V en el siglo XIII para facilitar el acceso de los comerciantes desde el mar Báltico para que distribuyeran sus mercancías. Actualmente el Puerto Nuevo luce con sus pintorescas fachadas de vivos colores, los veleros antiguos amarrados en las aguas del canal, el Ancla Memorial en honor a los marinos fallecidos en la II Guerra Mundial y un ambiente encantador de restaurantes y cafeterías a cualquier hora del día.

Otras paradas obligadas en un recorrido por Copenhague son también los edificios reales, entre los que destacan Palacio Amalienborg. Está formado por 4 palacios de estilo rococó en torno a una plaza central donde se erige una estatua de su mentor, el rey Federico V, que lo mandó construir en el siglo XVIII. En un principio este complejo palaciego fue residencia de los nobles y posteriormente de la familia real desde  los tiempos de la reina Sophie Amalie hasta la actual Margarita II, la cual reside en el Palacio de Christian IX. En el Palacio de Frederick VIII vive el príncipe heredero Federico con su familia. El Palacio de Christian VII se usa para eventos oficiales y por último, el Palacio de Christian VIII, es el único que está abierto al público y alberga el Museo de Amalienborg, dedicado a la historia de la monarquía. Solo cuando la reina está en palacio, la Guardia Real, que es todo un emblema de la ciudad, realiza el desfile de cambio de guardia.

El Castillo Rosenborg con una peculiar estética de ladrillo rojo y torres verdes, es una espigada construcción de estilo renacentista holandés que se encuentra en medio de unos jardines espectaculares, meticulosamente diseñados antes que el propio edificio. Fue residencia de verano real desde 1606 hasta 1838, año en que se convirtió en un museo que alberga elementos relacionados con la realeza y donde destaca la Sala de Mármol, la Sala de los Caballeros, las joyas reales del sótano y los tapices Rosenborg que adornan las paredes. El castillo-palacio es un gran atractivo turístico, pero sus espléndidos jardines reciben muchísimos más visitantes.

El Palacio Christiansborg está en la pequeña isla de Slotsholmen y construido sobre los restos de una antigua fortaleza medieval durante el reinado de Christian IV fue víctima de dos incendios hasta su reconstrucción definitiva en 1828. De estilo neobarroco, hoy en día acoge las instituciones del Parlamento, el Tribunal Supremo y la oficina del Primer Ministro, alzándose como el único edificio en el mundo que acoge los tres poderes del Estado. Además de tener la torre más alta de la ciudad con 106 metros, cuenta con varias estancias dedicadas a la monarquía como el Salón del Trono, el Salón de Alejandro, el Salón de Terciopelo y las caballerizas reales.

El Kastellet fue una antigua ciudadela fortificada con firma de pentágono y baluarte en sus esquinas ubicada en el paseo de Langelinie del siglo XVII y tuvo una función defensiva hasta la II Guerra Mundial. En una de las entradas se encuentra la Fuente de Gefion, cuyas estatuas representan la leyenda danesa según la cual la diosa Gefjun creó la isla de Selandia

La Sirenita es sin duda la imagen por excelencia de la ciudad y la atracción más visitada del país. Esta obra de bronce realizada por el escultor Eriksen en 1913 se asienta sobre la base de una piedra a orillas del mar Báltico, en el paseo costero de Langelinie. Está inspirada en uno de los cuentos de hadas de Christian Andersen, que versa sobre un amor no correspondido.

Por otro lado, el edificio de la Ópera es un referente de arquitectura moderna en Europa. Fue inaugurado en el 2005 y financiado por el millonario danés Mc-Kinney Møler. Su cubierta es plana y metálica y en su interior, el auditorio conocido como "la calabaza" por su color y la disposición de los balcones, goza de una reconocida acústica y tiene los techos cubiertos con paneles de oro.

Sin duda, un buen plan para hacer en un viaje a Copenhague es una visita a cualquiera de los múltiples museos que hay en la ciudad. La oferta es muy diversa y por mencionar algunos estaría el Museo Nacional, con antigüedades y colecciones de la historia danesa; la Galería Nacional que alberga la mayor colección de arte danés y obras de otras partes del mundo; la Gliptoteca Ny Carlsberg, fundada por el hijo del fundador de la famosa marca de cervezas, cuya colección privada de 1882, cuenta con esculturas y antigüedades romanas, etruscas, griegas, entre las que destaca una parte del valioso friso del Partenón, o egipcias como algunas momias, además de pinturas y esculturas de Rodin, Pisarro, o Gauguin, entre otros; el Museo de Arte Contemporáneo Louisiana, un espacio donde el diseño, la arquitectura, la escultura y los audiovisuales cobran tanto protagonismo como la propia pintura. En sus salas se exhiben más de 10000 obras de toda la historia de la civilización. Otras temáticas distintas se muestran en el Museo del Teatro o el Museo de los Récord Guinness

Los amantes de la cerveza deben disfrutar de una visita a la Fábrica Carlsberg, creada en 1847, cuya marca es la cuarta más consumida del mundo, para conocer el proceso de producción y probar la mítica bebida.

Asistir a una de las representaciones dramáticas de ópera y ballet que ofrece el Teatro Real, visitar el Zoológico en el barrio de Frederiksberg, el Jardín Botánico, el Acuario o la Biblioteca Nacional, son otras alternativas de ocio que nunca defraudan.

Por último, el barrio Christianshavn es un lugar especial separado del centro de la ciudad por el canal, se encuentra Christiania, una indudable atracción turística de la ciudad presente en cualquier tour por Copenhague que nació en 1971 como un asentamiento hippie. Hoy, la comuna es propiedad de sus residentes y es un estado independiente y no es concebido como un barrio de la capital, ya que se organiza como un área libre que aplica sus propias normas y tiene su propia moneda, no perteneciendo a la Unión Europea.

De momento Copenhague no está disponible

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