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Ruinas de Tiahuanaco

Tiahuanaco, situada a 3800 metros de altitud, en el altiplano boliviano muy cerca del Lago Titicaca, fue la capital del pueblo Tiahuanacota, el mayor y más antiguo de la cultura andina americana. A un kilómetro de él se encuentran las megalíticas ruinas, las más importantes del país y que representan el gran desarrollo arquitectónico de la época.

En el recinto principal de la zona arqueológica cuyas excavaciones aún no han concluido, se puede observar:

La Pirámide de Akapana: este centro ceremonial estuvo formado por siete plataformas que hoy día apenas se pueden distinguir, tenía una altura de 18 metros y fue el monumento más relevante de la ciudad. Desde arriba se pueden ver los curiosos “suracollos”, unas formaciones agrícolas ideadas por este pueblo para obtener mayor rendimiento.

El Templo de Kalasasaya o Templo de las Piedras Paradas: orientado para marcar fenómenos astronómicos, en sus dos hectáreas de extensión alberga la Puerta del Sol construida en piedra andesita, la cual tiene inscripciones del calendario lunar y la imagen de su dios principal “el señor de los báculos” tallada en el friso, sosteniendo un cetro en cada mano y el monolito Ponce, esculpido en un solo bloque de tierra volcánica de los Andes, una figura humana sostiene en sus manos un quero o vaso sagrado.

El Templo semi-subterráneo: uno de los restos mejor conservados construido a 2 metros por debajo de la superficie. Destacan las 175 cabezas esculpidas en las paredes. En este lugar también se encontró el monolito Benett, una mole de piedra tallada de 7.3 metros de alto que se encuentra en el Museo Lítico.

Putuni o el Templo de los Sarcófagos: donde se encontraron cámaras subterráneas.

Kantatayita: una construcción que significa “luz del amanecer”, de la que se cree que estuvo adornada con planchas de oro.

Museos cerámico Cat y Lítico: donde destacan las vasijas antropomorfas, los vasos ceremoniales quero y los textiles.

Cerca de las ruinas de Tiahuanaco está Puma Punku o la Puerta del Puma, una gran estructura piramidal.

Lo cierto es que la cultura Tihuanaco, también llamada cultura madre del continente americano, dejó tras de sí un importante imperio megalítico.

Su gran complejo ceremonial construido según una compleja planificación urbanística con una pensada red de canales que evacuaba las aguas de lluvia y residuales, representa el dominio de la arquitectura y otras técnicas cómo las artes plásticas y la astronomía.

Todo sobre este pueblo preincaico, con 25 siglos de duración desde el 1500 a. C hasta el año 1000 d. C., se basa en teorías e hipótesis de arqueólogos y estudiosos, ya que no consta ningún documento escrito, por lo que muchas cuestiones acerca los vestigios de esta antigua ciudad precolombina se convertido en pasto de leyendas, en un enigma por descifrar, en un misterio por resolver.

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