¡Márcate un buen road trip por la Costa Este de Canadá!

El segundo país más extenso del mundo guarda una envidiable naturaleza repleta de parques nacionales, lagos y cascadas. La mejor forma de conocerlo es a través de una ruta en coche por Canadá, aunque como abarcar el país entero nos llevaría mucho tiempo, en este post hemos decidido acotar el viaje a la Costa Este. Una visita a sus ciudades más históricas, donde en el siglo XV se establecieron los exploradores británicos y franceses, nos permitirá adentrarnos en la cultura del país; sin olvidarnos del entorno que les rodea.

Toronto

Toronto

Toronto es la ciudad más grande de Canadá y la más conocida. Su CN Tower se ha convertido en el skyline del país y una de las paradas imprescindibles de todo viajero. La torre, visible desde cualquier parte de la ciudad, cuenta con 553 metros, por lo que es la más alta de América y la quinta del mundo. Aunque no es su único atractivo. La ciudad de Toronto es una mezcla de diferentes estilos arquitectónicos que nos lleva desde el barrio financiero, compuesto por enormes rascacielos, a las zonas más residenciales donde los edificios son de apariencia victoriana y eduardianos, época correspondiente al reinado de Eduardo VII. Parte de ellos se pueden ver en la Old Toronto, donde se encuentran algunos enclaves históricos como Rosedale, Forest Hill, Yorkville o Casa Loma, un castillo construido en el siglo XX. En el mismo barrio también conviven diferentes etnias de todas las partes del mundo, por lo que como gran ciudad aquí también tienen su particular Chinatown, Little Italy, Little India y Portugal village.

La mejor forma de recorrer Toronto es hacerlo por su Young Street, la interminable avenida incluida en el Guinness World Records por ser la más larga del mundo. Aquí es donde se localizan muchas de las atracciones de la ciudad como el Hockey Hall of Fame (el hockey es uno de los deportes estrella de Canadá) o el Yonge Dundas Square. Otro de los imprescindibles, sobre todo si se viaja en familia, es el Royal Ontario Museum, un edificio dedicado a la biodiversidad animal, la arqueología y a las diferentes culturas del mundo.

Cataratas del Niágara

Cataratas del Niágara

El gran espectáculo natural se encuentra justo en la frontera con Estados Unidos, una parada imprescindible en una ruta en coche por Canadá. Dicen que el lado canadiense es el que ofrece las mejores vistas de los saltos, y es verdad. El mirador desde Niágara City las tiene justo en frente, mientras que en el lado americano están situadas en uno de los laterales y hay peor visibilidad. Lo más recomendable para disfrutar de ellas en su totalidad es embarcarse en alguno de los tours en barco que las recorre desde su parte inferior. Con él se navegará junto las cataratas de El velo de la novia y La herradura, antes de llegar a los grandes saltos donde se concentran la mayoría de las leyendas e historias del lugar. En la parte canadiense también se encuentra el Whirlpool Aero Car, un transbordador diseñado por el español Leonardo Torres Quevedo que permite a los más valientes cruzar el río de una punta a otra por el aire. Las vistas son impresionantes.

Niágara City es conocido por ser uno de los destinos más frecuentados para celebrar la luna de miel, de ahí los enormes edificios a orillas de las cataratas que hacen que el área esté tan edificada. El más popular de ellos es el Skylon Tower, en cuya parte superior hay un centro de observación de 360 grados, también la noria que se encuentra dentro del área recreativa de Clifton Hill Fun, donde se obtienen unas increíbles vistas. Lo recomendable es subir a ella cuando cae la noche y los saltos están iluminados con vivos colores.

Mil islas

Mil islas

El archipiélago situado en el río San Lorenzo, también en la frontera de Estados Unidos con Canadá, es uno de los imprescindibles en los principales tours por el país. El lugar se llama Mil islas porque está compuesto por unos 1.700 islotes, la gran mayoría privados y edificados con suntuosas mansiones. Las islas son conocidas como un paraíso vacacional desde el siglo XIX, todas disponen de embarcaderos donde atracan los pequeños barcos y yates con los que los locales se desplazan. En la parte canadiense, 23 de ellas fueron declaradas Parque Nacional de San Lorenzo en 1914 para preservar su naturaleza y evitar su explotación.

La mejor forma de recorrer las Mil islas es a bordo de un crucero que se puede coger en diferentes puntos de la zona, aunque la puerta de entrada al parque nacional es Kingston. El punto álgido del recorrido es la llegada al castillo Boldt, situado en una de las islas.

Ottawa

Ottawa

La siguiente parada de esta ruta en coche por Canadá sería Ottawa. Esta ciudad fue nombrada capital en 1857 por la reina Victoria del Reino Unido por ser el territorio donde los anglófonos convivían con los francófonos, de hecho ambos son idiomas oficiales. Ottawa es una ciudad que, al contrario que otras grandes urbes, invita al viajero a caminar. De ella no podemos perdernos los edificios del Parlamento, los más tradicionales y con cierto aire europeo debido a su estilo victoriano. Se pueden visitar tanto por fuera, como por dentro. La tranquilidad del lugar contrasta fuertemente con otros barrios como el de ByWard Market, mucho más alegre y bullicioso; o el canal Rideau, el centro del entretenimiento de los canadienses.

Algunas de las visitas que merecen la pena en Ottawa son la Galería Nacional de Canadá, el museo más importante de la ciudad y donde se exhiben importantes piezas de artistas canadienses; la iglesia de Notre Dame, que data de 1839; el Confederation Square, donde se halla el monumento a las víctimas de la Primera Guerra Mundial; y la Royal Canadian Mint, que era la antigua casa de la moneda británica y que está abierta al público. Para finalizar el viaje nada como un paseo por alguno de sus numerosos parques. Ottawa es la segunda ciudad con más zonas verdes del país.

Montreal

Montreal

Del francés “Mont Royal”, Montreal es la cuarta ciudad francófona con más población del mundo. Fue de las primeras en donde comenzaron a asentarse los exploradores franceses y europeos a su llegada a Canadá, por lo que también es de las más antiguas. Aunque bien es cierto que la mayor parte de los locales hablan francés, también hay comunidades anglófonas e incluso de otros idiomas. No es de extrañar, al ser una de las ciudades universitarias más conocidas del país, allí reside gente de muchas partes del mundo. Su multiculturalidad también le hace destacar por encima de otras localidades.

Para hacernos una idea de su magnitud, la mejor opción es comenzar por subir a los 200 metros del mirador que se encuentra en el parque del Mont Royal. Desde allí obtenemos algunas de las mejores vistas, sobre todo al atardecer. Montreal también fue una de las capitales financieras del país, hasta que Toronto le arrebató el puesto. No obstante, en su distrito comercial podremos pasear entre los gigantes rascacielos donde se ubican algunas de las empresas más importantes de la región. En su casco antiguo lo más llamativo es la iglesia de Notre Dame, que parece una pequeña reproducción de la original de París. Tampoco hay que dejar pasar la oportunidad de introducirse en el mundo del hockey, el deporte estrella de Canadá. Aquí se encuentra el estadio de los Canadiens, uno de los más conocidos.

Pero además de la grandeza de la urbe, Montreal cuenta con varias islas anexadas a la península. Santa Helena es una de ellas, donde se encuentra el museo de la Ciencia; mientras que los seguidores de la Fórmula 1 encontrarán su isla ideal en Notre Dame, donde se ubica el afamado circuito.

Quebec

Quebec

Adentrarse en Quebec es como viajar al centro de Europa. Declarado por la Unesco patrimonio de la humanidad, esta encantadora ciudad muestra una clara influencia francesa en la arquitectura de sus edificios. La mejor forma para comenzar a conocerla es adentrarse en su casco histórico, el Petite Champlain, el más antiguo de todo América del Norte. Aquí se pueden encontrar pequeños comercios de distintas épocas, plazas y cafés. Sus pedregosas calles y su arquitectura parecen sacadas de un cuento, igual que el afamado château Frontenac, uno de los hoteles más antiguos y de las principales atracciones turísticas de Quebec. No podemos abandonar la zona sin un paseo por sus antiguas murallas, uno de los distintivos de la ciudad que marcaron su historia. Aunque si se quiere profundizar en el tema, lo más recomendable es visitar el Observatoire de la Capitale, el edificio donde, además de adentrarnos en los orígenes de Quebec, podemos obtener las mejores vistas, pues es uno de los edificios más altos.

Otras visitas que se vuelven imprescindibles para comprender las diferentes etapas de su existencia es la Ciudadela, la imponente fortaleza militar donde se explican los conflictos en los que ha participado Canadá; o el Museo de la Civilización. Su belleza también es admirable en muchos de sus parques o en las cascadas de Montmorency, de 83 metros de altura y que divide la ciudad.

Los Parques Nacionales de Quebec

Gaspesie National Park

Lo más fascinante de Quebec son sus alrededores. Al otro lado del río San Lorenzo se extienden los espesos bosques llenos de vida que bien merecen una visita. Algunos de los más conocidos son los Parques Nacionales de Mont-Tremblant, donde se encuentra el afamado Jacques Cartier que ofrece actividades deportivas para todos los gustos. También el Parque Nacional de Gaspésie, que alberga el segundo pico más alto de la provincia. Aquí es donde se halla una de las mayores reservas de alces del país. Para disfrutar del avistamiento de ballenas azules bastará con continuar la ruta hasta el Parque Nacional de Forillon, donde antiguamente su puerto pesquero era uno de los más importantes dedicado al salmón y al bacalao. Por su parte, el Parque Nacional de la Isla Bonaventure es ideal para visitarlo en barco y disfrutar de la colonia de focas grises que habitan en él. La última etapa de la ruta en coche por Canadá debería ser el Parque Nacional de Miguasha, patrimonio de la humanidad por su riqueza en yacimientos fósiles.

Si te han convencido estas 7 maravillas del segundo país más extenso del mundo y quieres descubrirlas con tus propios ojos, no te pierdas nuestros viajes a Canadá.

Viajes a Canadá con Exoticca

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