8 lugares para disfrutar de la Superluna

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Hay noches mágicas. Y sin duda, la del día 16 de octubre lo será. Esa noche, la luna se encontrará en el ‘perigeo’, es decir, el punto en que el satélite está a menor distancia de la Tierra. Lo que popularmente se llama ‘Superluna’. ¿Y qué tiene de especial? Pues, concretamente, que la luna de ese día será un 16 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante.

A lo largo de la historia, este fenómeno ha sido objeto de profecías debido al tono rojizo que adquiere la luna. De hecho, se le ha llamado “luna sangrienta”. Pero, tranquilos, porque no tiene nada que ver con predicciones sobre “el final de los tiempos”.

Si no te quieres perder esta cita astronómica, te recomendamos los ocho mejores destinos, para disfrutar de una noche llena de magia y luz. La mayoría están en territorio español, pero también hemos incluido algún lugar más exótico, para aquellos aventureros que quieran nuevas experiencias y sensaciones.

Tibidabo, Barcelona

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En el Tibidabo se encuentra uno de los sitios más bonitos y más famosos de la Ciudad Condal. ¿A quién no le suena la famosa Torre de Collserola? Como una aguja que apunta hacia el cielo, su silueta se dibuja en el horizonte barcelonés desde 1992, el año olímpico.

Se puede llegar en coche, transporte público o en funicular y el coste del pasaje ida y vuelta es de unos 8 euros por persona. Aquí también se encuentra el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón y el parque de atracciones, el segundo más antiguo de Europa.

Las vistas a la ciudad de Barcelona y alrededores son inmejorables. Si hace buen día, las sensaciones son increíbles, puesto que se puede ver el mar y las montañas a la vez. Incluso en los días más claros, se llega a contemplar la isla de Mallorca en el horizonte.

Recomendamos ir antes del atardecer, ver como el sol tiñe de naranja los edificios barceloneses y observar cómo las luces de la ciudad se van iluminando poco a poco. Qué mejor plan para esperar la ‘Superluna’.

Mirador del Fito, Asturias

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En Arriondas, un pequeño pueblo en la parte oriental de Asturias se encuentra el maravilloso mirador del Fito. Para acceder a él, hay que seguir la carretera que lleva a Colunga. Una vez en el puerto de montaña del que toma el nombre, hay un espacio reservado para los visitantes.

Un impresionante panorama que permite contemplar al mismo tiempo cómo el horizonte se funde en el Cantábrico y el perfil nevado de los Picos de Europa: una conjunción perfecta entre mar y montaña para ver como cae el día y aparece la noche.

Reserva Natural NamibRand, Namibia

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África es el continente menos afectado por la contaminación lumínica. Uno de los mejores lugares para la práctica de la Astronomía es la Reserva Natural NamibRand al sudoeste de Namibia, en pleno desierto de Namib. Con sus 2.100 kilómetros cuadrados de extensión, tenemos delante una de las mayores reservas privadas de África. Además, el lugar alberga la primera certificación de reserva internacional de cielos oscuros del continente. Ver el atardecer en este paisaje desolado y remoto es una experiencia llena de belleza. En unos minutos podemos ser espectadores de un maravilloso espectáculo: la transformación del paisaje por el efecto luz. Las sombras y contrastes pintan un cuadro realmente único.

Mirador de San Nicolás, Granada

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Parada obligada. El Mirador de San Nicolás ofrece unas maravillosas vistas a la Alhambra y al Albaicín, la antigua judería en el barrio del Realejo, el centro urbano moderno y activo. Con estos alicientes, no es de extrañar que sea uno de los lugares más visitados de Granada. Cuando estás disfrutando de las vistas, es uno de esos instantes en los que quieres que el tiempo se detenga.

Durante el día, la plaza es un cobijo de bohemia. Al atardecer es cuando la puesta de sol tiñe de tonos rojizos la preciosa muralla de la Alhambra. Es quizás cuando el lugar adquiere más encanto, aunque siempre detrás de la noche, que ya es otro nivel. Un momento donde en la plaza se respira un ambiente lleno de magia. Es todo un privilegio combinar en un sólo eje la Alhambra iluminada de noche con un mantel estrellado. Y si le añadimos una ‘Superluna’…

Säntis, Suiza

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Suiza es ya de por sí un mirador. Un país pintado por imponentes paisajes que se te quedarán para siempre en la retina. Pero si lo que quieres es obtener las mejores fotografías, no debes perderte los miradores construidos en las esquinas más imponentes.

Uno de ellos es Säntis. Solo se tarda 8 minutos en llegar en el funicular aéreo Luftseilbahn Schwägalp-Säntis. Un trayecto incluso demasiado corto para disfrutar de la belleza que supone sobrevolar paredes rocosas. Una vez en la plataforma del mirador, a 2.502 metros de altura, se pueden ver simultáneamente seis países: Suiza, Alemania, Austria, Liechtenstein, Italia y Francia. El mundo, a tus pies.

Desierto de Atacama, Chile

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Dicen que en los desiertos, lo más alejados posible de la civilización, es donde mejor se observa el cielo nocturno. Sin casi contaminación, estos mares de arena son el destino perfecto para contemplar el cosmos como si el hombre no hubiera dejado huella en la Tierra.

El Desierto de Atacama, considerado el más árido del mundo, con una bajísima humedad ambiental y a más de 3.500 metros de altura sobre el nivel del mar, es un lugar ideal para ello. Los astrónomos lo saben y hay al menos una docena de observatorios en el lugar, como por ejemplo Paranal, La Silla, Las Campanas, Cerro Tololo… Déjate llevar por uno de los cielos más hermosos y limpios del mundo para mirar estrellas, astros y, por supuesto… la luna.

Mauna Kea, Hawái

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Hawái tiene más atractivos aparte de las playas y el surf. Además de ser un paraíso de ensueño, es uno de los lugares preferidos en el mundo para disfrutar de la Astronomía. La escasa humedad, su cercanía al ecuador y la enorme cantidad de noches despejadas son un verdadero imán para muchos institutos de investigación. En el volcán inactivo de Mauna Kea se albergan trece telescopios que son auténticos tesoros para la ciencia. Su posición estratégica permite disfrutar de buena parte del cielo del hemisferio Sur y del cielo del hemisferio Norte. Un paseo por el universo.

Un jet privado

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¿No sólo quieres ver la luna sino que quieres ‘tocarla’? Alquilar un jet privado puede ser tu opción. Para qué nos vamos a engañar, el jet privado es todavía una cosa de películas de James Bond: aviones con tapicerías lujosas, brillantes mesas y botellas de Moët & Chandon. Pero atención porque disfrutar de un avión exclusivo está ahora más a nuestro alcance. Empresas como Cojetage ofrecen el alquiler completo a precios más asequibles, algunos desde sólo 300 euros. Un día es un día, dicen, ¿no?

 

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