Banaue, la octava maravilla del mundo

batad village, Filipinas

Poco pensaban los habitantes de aquella zona montañosa de Luzón, una de las más de 7.000 islas de Filipinas, que lo que para ellos era un duro trabajo necesario para subsistir, se convertiría con el tiempo en uno de los mayores atractivos turísticos del país. El pueblo Ifugao empezó a trabajar 2000 años atrás las laderas de las montañas de Banaue, con la intención de crear terrazas fáciles de gestionar, capaces de recoger suficiente agua y útiles para plantar el arroz en las mejores condiciones. Desconfiando del agua de lluvia, esta obra de ingeniería no sólo trabajó las pendientes para crear espacios llanos aptos para el cultivo, sino que también canalizó los riachuelos y torrentes que saltaban entre las peñas para garantizar el suministro constante de agua. Semejante obra, unida a la belleza de las nubes reflejándose en miles de espejos líquidos, ha convertido las terrazas de Banaue en la octava maravilla del mundo, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

illage Banaue, Ifugao province Philippines

Para recorrer la zona con cierta comodidad, nada como subirse a un jeepney, un clásico jeep reconvertido en autobús. Hay una parada bien señalizada en el lugar llamado Banaue – Batad, de donde parte también una conocida ruta de trekking que lleva a la población de Batad. También se pueden alquilar los servicios de una furgoneta con coche, pero en algún momento tocará caminar para poder admirar mejor las terrazas que quedan lejos de la carretera. En todo caso, uno de los mejores miradores se encuentra en la carretera a Bontoc. Desde allí se puede volver a pie cuesta abajo hasta Banaue, pero hay que tener en cuenta que el terreno es a veces muy resbaladizo.

 

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