La cerveza artesanal: una religión belga

La cerveza artesanal es una tendencia emergente en nuestro país. En los últimos años la cultura cervecera se ha reivindicado en España y han empezado a surgir infinidad de pequeños productores y también de bares especializados que rehúyen las marcas industriales. Pero la verdadera meca de la cerveza es Bélgica, donde proliferan los fabricantes locales y la cultura de la cerveza forma parte del ADN del país.

En Bélgica se producen más de 600 cervezas distintas. Desde la cerveza rubia servida en un vaso largo con fondo grueso para conservar su sabor, hasta la negra clásica, consumida en una copa tipo globo. Las cervezas afrutadas, por otro lado, están cada vez más en auge, con sus recetas a base de frutos rojos, miel o cítricos.

Hay numerosas rutas turísticas que permiten conocer de primera mano la herencia cervecera del país. En Bruselas se puede visitar, por ejemplo, la Brasserie Cantillon, la única cervecería familiar que pervive en la capital. Inaugurada por Paul Cantillon en 1900, ha continuado con la tradición y  Elabora principalmente la variedad Gueuze, cerveza típica bruselense de fermentación natural y sabor que recuerda a la sidra, pero también la Faro y la Kriek, esta última con cerezas.

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En Valonia, otra cervecería mítica es la Brasserie Dubuisson, en las proximidades de Mons, ciudad que éste años es Capital Cultural Europea. Dubuisson es la más antigua de Bélgica, ya que se encuentra en funcionamiento desde el año 1769 y, actualmente, la dirige la 8ª generación de una saga de maestros cerveceros. Por su parte, en el Castillo de Irchowelz, en las inmediaciones de Ath, tiene su sede la Brasserie des Légendes, conocida por sus cervezas compuestas con ingredientes naturales.

Muchas de las cervezas más originales se fabrican en las abadías. Algunas de las más conocidas son la Abadía de Chimay, que también produce quesos, la Abadía Notre-Dame de Orval, la conocida internacionalmente Abadía Notre-Dame de Leffe, la Abadía de Val-Dieu, la Abadía de Floreffe – fundada en el 1121 –, la Abadía de Notre-Dame de Saint Rémy o la Abadía de Marednous.

De vuelta en Bruselas, se puede visitar el Museo Schaerbeekois de la Cerveza, aunque los pueblos de Saint-Vith, Lustin y Anthines también poseen sus propios museos de la Cerveza.

Y quienes quieran ir un paso más allá, pueden asistir a un curso en la escuela NovaBirra, en Braine-l’Alleud, para aprender a elaborar tu propia cerveza artesanalmente.

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