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Rumanía
Transilvania y maravillas de los Cárpatos
"Siendo sincero, este viaje me ha gustado más de lo que pensaba. Este país es una mezcla de pasado comunista y presente europeo, de bonitos paisajes y ciudades medievales, de gótico, barroco, renacentista y neoclásico, de leyenda y realidad. Rumanía es la gran desconocida, un tesoro por descubrir."
ANTONI BONET
65 años. Jubilado
REUS
Viajó con Exoticca en Agosto de 2016.

Probar el sarmale, un plato típico de la gastronomía rumana, me evocó a la niñez porque mi abuela cocinaba un guiso muy parecido


Somos un grupo de tres parejas que llevamos viajando juntos más de treinta años. Hemos recorrido en caravana buena parte de Europa, pero no tuvimos la oportunidad de estar en Rumanía. Al ver este destino en Exoticca a un precio más que razonable, decidimos sumar a nuestra larga lista este desconocido país.

Antoni y su esposa disfrutando de los bellos paisajes de la región de Transilvania.
Comenzamos el itinerario adentrándonos en la más famosa y misteriosa región rumana, Transilvania. Me pareció muy bella por sus paisajes idílicos de bosques tupidos, montañas abruptas, valles profundos y ciudadelas medievales.
Una de ellas es Sibiu. Paseamos por el casco antiguo, pequeño y acogedor. Primero por la ciudad alta donde está la torre del Consejo, emblema de la ciudad, para adentrarnos más tarde a través del callejón de los escalones en la ciudad baja. Tiene edificios con mucho encanto y en buen estado, algunos de corte alemán, un claro signo de que fue erigida por los colonos germánicos. Lo más típico de ellos son las curiosas ventanas con forma de ojo que hay en sus tejados y que parece que te observan atentamente.

Pasear por Sighisoara es muy ameno. Es otra villa sajona cautivadora llena casonas de colores y empinadas calles empedradas. Al igual que Sibiu es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y posee una importante arquitectura defensiva y militar de murallas, torreones y bastiones.

Me llamó mucho la atención que en Brasov hubiera un letrero “a lo Hollywoodiense”en lo alto de las montañas, las cuales rodean todo el valle sobre el que se alza la ciudad. Abundan en ellas los osos pardos, los cuales por la noche, han hecho alguna incursión por el casco urbano. Es pintoresca, tradicional y muy ambientada.
Cerca de allí visitamos el célebre castillo de Bran, más conocido como el Castillo de Drácula. Creo que esta parada era ineludible por toda la fama que ha ganado al ambientar la novela del escritor irlandés Bram Stoker. Está sobre un promontorio por lo que a priori impone. Tiene unas cuantas torres, la mayoría coronadas con tejados rojos. Pensando en el personaje, imagino que en invierno, cuando esté todo nevado, el paisaje se verá más tenebroso. Desde su terraza hay unas vistas muy interesantes. En los alrededores hay puestos callejeros en los que se pueden comprar souvenirs relacionados con el mítico vampiro.

El matrimonio en el desfiladero de la Garganta del río Bicaz.
En Bucarest se concentra la delicadeza de los edificios de estilo francés y la desmesura de las construcciones comunistas, como la mole del Parlamento Rumano, el segundo edificio administrativo más grande del mundo después del Pentágono. Impresiona. Para contrastar y aportar un poco de verde tiene varios parques. El más bonito es Herastrau, buen lugar para descansar y tomarse algo en la terraza de una cafetería o cervecería de las que hay allí. Es imprescindible pasear por la plaza Unirii, plaza de la Revolución, la calle Victoria, el pasaje Macca-Villacroisse y el Arco del Triunfo. Esta ciudad te muestra la sofisticación de sus años dorados y la decadencia que provocó el régimen. Todo ello combinado, le da encanto. Además está llena de vida.

Fue agradable pernoctar uno de los días en una casa rural. Así pudimos disfrutar del sabor de lo rústico. En el campo, aún te das más cuenta de que este país es casi virgen en cuanto al turismo se refiere y que la cultura popular de los rumanos es muy antigua y fiel a sus tradiciones. Viven de forma humilde y hacen de la agricultura, el pastoreo o las artesanías su medio de subsistencia. Son personas muy amables. Cenamos uno de los platos más típicos de la gastronomía rumana, el sarmale, carne picada guisada envuelta en hojas de col. Al probarlo, me evocó a la niñez porque mi abuela cocinaba algo muy parecido.

Cada día disfrutaba con ilusión de todos los lugares que íbamos conociendo y en ello la labor del guía ha sido fundamental. Era un hombre muy documentado que nos empapó del conocimiento de la historia y las costumbres de las ciudades que visitamos. También se esforzaba para que estuviéramos siempre bien atendidos.
Siendo sincero, este viaje me ha gustado más de lo que pensaba. Este país es una mezcla de pasado comunista y presente europeo, de bonitos paisajes y ciudades medievales, de gótico, barroco, renacentista y neoclásico, de leyenda y realidad. Rumanía es la gran desconocida, un tesoro por descubrir.
La mujer de Antoni en uno de los balcones del "Palacio del Pueblo" desde el que se extiende la avenida Unirii.

3 consejos para este viaje

1
ATENEO RUMANO:
Si tienes oportunidad disfruta de una velada musical en este precioso edificio neoclásico de Bucarest, todo un símbolo de la cultura rumana. Ofrece más de cuatrocientos conciertos al año y tiene orquesta filarmónica propia.
2
DULCES RUMANOS:
Ve a cualquier confitería de barrio y prueba los dulces típicos. Los de hojaldre rellenos de queso, fruta o miel o los gogosi , especie de buñuelos, son muy sabrosos.
3
BRAN:
A los pies del castillo hay unos puestos de comida en los que puedes comprar queso ahumado, elaborado con leche de oveja, vaca o mezcla de ambas.

Apunte del editor

En Rumanía se haya una de las carreteras más espectaculares del mundo, la Transfagarasan, conocida como DN7C. Son 90 km de serpenteantes tramos, curvas muy cerradas y cambios de altura que quitan el hipo. Su altitud máxima es de 2134 m y la velocidad media de 40 km/h. Atraviesa las montañas y recorre impresionantes y bellísimos paisajes, conectando las regiones de Transilvania y Valaquia. Entre octubre y junio suele estar cerrada por estar cubierta de nieve. Se dice que parece que estuviera diseñada por un niño con un rotulador. Según el programa automovlístico más visto, Top Gear, es la más bonita del mundo e ideal para los amantes de la conducción y la naturaleza.