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volver opiniones Sudáfrica Safari en Kruger y Ciudad del Cabo
Sudáfrica
Safari en Kruger y Ciudad del Cabo
"Ciudad del Cabo me ha enamorado, es la más encantadora del país. Creo que no me importaría vivir allí porque tiene lo bueno de Europa pero en África, y la sensación de estar en el “continente madre” es muy especial. Me gustó mucho y estoy segura de que algún día volveré."
ASUN RAMÍREZ MEDINA
32 años. Arquitecta Técnica. PALMA DE MALLORCA
Viajó con Exoticca en Diciembre de 2016.

Las vistas de Ciudad del Cabo desde la emblemática Table Mountain son impresionantes


Sobre todo han sido tres los motivos que me llevaron a elegir este viaje a Sudáfrica. En primer lugar porque soy muy friolera y buscaba el buen tiempo. Segundo, porque culturalmente me llamaba mucho la atención el tema del Apartheid y la figura de Mandela y en tercer lugar, porque al haber trabajado con sudafricanos, se había despertado en mí la curiosidad por conocer su país y costumbres de cerca.

Asun en el Cañón del Río Blyde.
Viajé con una amiga y tuvimos la suerte de llegar a Johannesburgo con todo el día por delante para descubrir la ciudad. Contratamos una excursión guiada para ver Soweto, el barrio donde se concentraba la mayor población de personas negras durante el régimen. En él visitamos uno de los puntos de interés cultural más emblemáticos del país, la casa de Nelson Mandela. Sentimos una gran emoción al pasear por las calles y conocer un poco más acerca de la historia de esa fascinante ciudad. Fue muy gratificante comprobar cómo nuestro guía, que había nacido allí en una chabola y era de raza negra, se había podido comprar una casa mejor gracias a su trabajo y vivir así más cómodamente. Un claro ejemplo de cómo la caída del apartheid acabó con la segregación racial y ha restablecido los derechos humanos.

Al día siguiente pusimos rumbo a Pmupalanga haciendo un alto en el camino para ver el Cañón del río Blyde. El tiempo nos permitió contemplarlo perfectamente. Es el tercero más grande del planeta después del de Arizona y Namibia, pero al contrario que los anteriores tiene una abundante vegetación. La verdad es que esto me impresionó, porque a priori piensas en Sudáfrica y te imaginas la sabana más desértica. En cambio, cuando llegamos allí me sorprendió ver esa belleza montañosa, verde y frondosa, no me esperaba algo tan espectacular.
Está formado por la erosión de los ríos Blyde y Treur y en el punto donde confluyen ambos, hay una especie de agujeros que le dan un aspecto muy original que se asemeja a un queso. También hay tres cascadas que embellecen aún más si cabe el panorama y el impactante estruendo que provocan al precipitarse el agua al vacío, te hace darte cuenta de lo fuerte y poderosa que es la naturaleza.

La mayoría del grupo estaba muy ilusionado con el tema del safari. Yo nunca había hecho ninguno, pero tengo que confesar que aunque me gustan mucho los animales, en principio no era lo que más me atraía del viaje. Sin embargo, he de decir que la experiencia me pareció muy emocionante.
Madrugamos mucho y fue genial poder ver a los “cinco grandes” y a otros tantos animales que no esperábamos, como cocodrilos e hipopótamos. Estaban tranquilos, parece que se han acostumbrado a la presencia humana. Pasan al lado del coche sin asustarse, como si se pararan para facilitarnos la tarea de fotografiarlos. Los amaneceres en general son muy bonitos y rápidos. Te levantas de noche y cuando llegas al parque te das cuenta de que en cuestión de cinco minutos se ha pasado de la noche al día.

El hotel de Kruger era fantástico, como una especie de casa de huéspedes típicamente sudafricana con las habitaciones dispuestas alrededor de una piscina. Nos pareció muy auténtico y se integraba perfectamente en el entorno. El servicio nos ayudó en todo siendo muy amable y servicial. Fue un alojamiento estupendo.

En el Parque Kruger.
Pretoria, la capital administrativa del país me gustó mucho. Es tranquila, ordenada y limpia. Vimos el Parlamento, un buen ejemplo de la arquitectura afrikaans. En las escaleras que suben a los edificios de la Unión está la gigantesca estatua de Mandela, "Padre de la Nación" y símbolo de la paz. Church Square es una plaza hermosa y llena de vida con la gente parándose a rezar y los niños jugando. Creo que para entender un poco más el contexto histórico merece la pena hacer ese recorrido por la ciudad.

El viaje está muy bien y va subiendo en intensidad a medida que pasan los días. Cuando llegas a Ciudad del Cabo te das cuenta de que es impresionante. Hicimos una visita panorámica por el centro y lo primero que vimos fue unos árboles gigantes y un ambiente navideño muy chulo.
Subimos en teleférico a la emblemática Table Mountain y me encantó. Las vistas son increíbles. Puedes divisar toda la ciudad y Roben Island al fondo y cuando giras hacia el otro lado de la montaña, puedes contemplar como la península se va estrechando. Es fantástico. Para mí estar allí fue mágico y las fotografías que sacamos son brutales. Además, el guía fue muy complaciente y nos lo explicó todo de maravilla.

La excursión a Península del Cabo dura todo el día y es imprescindible. En la ruta ves cómo cambia el paisaje mientras recorres la costa, pasando de los acantilados a las bahías con playas de ensueño.
Hout Bay es el típico puerto pesquero con barquitos antiguos que tiene mucho encanto. Desde allí fuimos a la Isla de las focas y es súper curioso. Las vimos muy de cerca tomando el sol y bañándose porque el barco se aproximó bastante. Pasan allí la pubertad hasta que alcanzan la madurez y ya pueden procrear con otros miembros de la misma especie. También estuvimos con los pingüinos en Simon’s Town. Son unos seres muy graciosos. Nos contaron que unos ancianos trajeron una pareja de ellos y que a partir de entonces se empezó a formar la colonia.
El Cabo de Buena Esperanza es impactante. Allí tienes la sensación de estar en una de las puntas del mundo e impresiona. ¡Nunca pensé que llegaría a estar tan lejos!

Tuvimos un tiempo buenísimo y el hotel estaba muy bien situado cerca del Waterfront, que es la zona del puerto donde hay centros comerciales. Desde allí las puestas de sol te dejaban sin palabras. Nos gustó mucho poder disfrutar de la ciudad a nuestro aire unos días. Íbamos a la playa a tomar el sol y a comer en los chiringuitos y por la noche, salíamos a cenar y a tomar una copa. Agradecí mucho el relax de esos días paseando “a nuestro rollo”.

Colonia de pingüinos de la Playa de Boulders.
Unos lugareños muy amables nos aconsejaron ir a la playas de Clifton y fuimos en taxi negociando previamente el precio. Me impresionó que el agua del Atlántico estuviera a doce grados, ocho menos con respecto al Índico. La gente se metía sólo hasta las rodillas. Para mí ésta es “la imagen” del viaje: los pies congelados dentro del mar, mucho calor fuera del agua y yo girándome para ver las Montañas de los Doce Apóstoles entre las nubes…¡inolvidable!

No tengo tiempo para organizar yo misma los viajes. Es el segundo que hago con vosotros y estoy muy contenta porque me facilitáis esa tarea y no tengo que pensar, ya que está todo planificado de maravilla.
Me apetecía mucho conocer las diferentes partes de Sudáfrica y creo que en este viaje tanto los paisajes como la historia y la cultura del país quedan muy bien reflejados a lo largo del recorrido.
Es un destino muy completo que tiene un poco de todo. Me ha gustado la sensación de haber satisfecho mi inquietud histórica y a la vez de haber disfrutado de unas vacaciones relajantes.
Ciudad del Cabo me ha enamorado, es la más encantadora del país. Creo que no me importaría vivir allí porque tiene lo bueno de Europa pero en África y la sensación de estar en el “continente madre”, es muy especial. Me conquistó y estoy segura de que algún día volveré.

3 consejos para este viaje

1
VISITA PANORÁMICA A JOHANNESBURGO:
Recorre esta histórica ciudad y no dejes de visitar la simbólica llama de la democracia, encendida las 24 horas del día.
2
SOUVENIRS:
Puedes comprar artesanías de madera y cristal; y si la economía te lo permite tanzanitas y diamantes a muy buen precio.
3
WATERFRONT:
Siéntate en las decoradas terrazas de esta zona de Ciudad del Cabo para picar algo o beber un mojito mientras suena música de fondo desde el puerto. ¡Sentirás que estás en el paraíso!

Apunte del editor

En 1948 el Partido Nacional llegó al poder y se inició el llamado Apartheid, un sistema político segregacionista y racista basado en un sistema jurídico y social diseñado especialmente para separar a las razas y con claras ventajas para la raza blanca, como por ejemplo el derecho a voto, a viajar libremente por el país y mayor salario por el mismo trabajo. Las personas de raza negra u otras razas debían vivir alejados de los blancos, estudiar en diferentes escuelas y con una limitación de estudios. Se mantuvo vigente hasta 1992.