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volver opiniones Finlandia Laponia, Cabo Norte y Lofoten
Finlandia
Laponia, Cabo Norte y Lofoten
"Las Islas Lofoten son maravillosas y te dejan boquiabierto. Poder gozar de esos paisajes en directo es una pasada. Es impactante ver la altura de las montañas y la profundidad del agua cuya quietud provoca el “efecto espejo”. Todo es tan enorme que uno se siente pequeñísimo ante tanta grandeza natural."
PILAR FOIX
54 años. Administradora de fincas
BADALONA
Viajó con Exoticca en Agosto de 2016.

En este viaje me he reencontrado con la naturaleza. A partir de ahora intentaré por todos los medios tener más tiempo para ella


Suelo viajar mucho, pero siempre son pequeñas escapadas de tres o cuatro días. No soy una persona de estar demasiado tiempo en un mismo sitio. Normalmente voy a ciudades europeas, no me atraen los largos recorridos o los lejanos continentes. Este verano me apetecía algo totalmente diferente, quería un viaje en el que poder disfrutar del paisaje y no me ha decepcionado en absoluto, ¡ha sido espectacular!

En la Plaza del Senado de Helsinki.
Helsinki me ha gustado mucho, en especial la Plaza del Parlamento, donde está la blanca catedral luterana. Cerca de allí visité el Museo de la ciudad en el que había una exposición sobre objetos perdidos en los cuales estaba escrita la historia de la pérdida que los representaba. Otra planta estaba dedicada a la Finlandia del siglo XIX y reproducía una casa típica de la época totalmente equipada. Me impresionó mucho ver por allí a tantos adolescentes interesados prestando la máxima atención y a muchas madres con sus niños con el objetivo de despertar en ellos el interés por la cultura desde bien pequeñitos.

El museo Siida de Inari está dedicado a la forma de vida del pueblo Sami. Fue muy interesante pero sobre todo me quedó grabado el paisaje de allí. Recuerdo que estaba paseando por las construcciones del poblado y entonces oí un chapoteo de agua; me acerqué al lugar y vi una pequeña cascada en un precioso entorno. Me quedé mirándola un buen rato y parecía que podía oler la hierba mojada que había a su alrededor. Las sensaciones que viví en ese instante las tengo muy presentes.

Cabo Norte vale mucho la pena. La percepción que tienes en ese lugar es de inmensidad porque sientes como si estuvieras “de puntillas”en lo más alto de la tierra y pudieses observar allá donde el sol intenta ponerse, siguiendo la continuidad de su luz hasta el infinito. Se respira una paz increíble.

Las Islas Lofoten son maravillosas, de postal, te dejan boquiabierto. Es verdad que en invierno, con las condiciones climatológicas tan adversas tiene que ser duro vivir allí, ahora bien, considero que es un lujo tener una casita en aquel lugar, aislado y sin vecinos. Tiene que ser fantástico para cuando uno quiera desconectar y disfrutar un poco de la soledad. Además, poder gozar de esos paisajes en directo es una pasada. Es impactante ver la altura de las montañas y la profundidad del agua cuya quietud provoca el “efecto espejo ”. Todo es tan enorme que uno se siente pequeñísimo ante tanta grandeza natural.

Pilar en Cabo Norte.
En los trayectos vimos muchos renos sueltos. Los pastores los conocen perfectamente y los dejan “a su aire” durante el día. Cuando a estos bonitos animales les da por cruzar o pararse en mitad de la carretera a observarte o comer, entonces hay que parar el vehículo porque tienen preferencia. Además, su carne es muy sabrosa, probarla es toda una gran experiencia gastronómica.
Hablando de comida, tuvimos suerte de que nos pusieran menús con productos diferentes y variados como salmón, bacalao o reno. Un día comimos un exquisito guiso de alce estofado con puré de patatas y arándanos negros silvestres que le daban un punto de dulzor riquísimo .

También me llamó mucho la atención que se podía parar en las cabañas o tiendecitas de los Sami, las cuales disponían de baños públicos limpios y muy bien acondicionados. Como allí no hay servicio de aguas ni cisterna, hacen un agujero cavado en la tierra muy profundo que van tapando y moviendo a otro sitio a medida que se llena. El pueblo sami es considerado como el último pueblo indígena en Europa. Tienen su propio dialecto y su propia bandera.

Tromso es una ciudad tranquila y su centro es pequeño, con calles de edificios neoclásicos de madera y una zona portuaria antigua.
Fuimos a un bar de hielo. Para construirlo utilizan unos cubos helados que cortan con una sierra, llegando a pesar algunos hasta ochocientos kilos. Una vez acabado, lo mantienen abierto sólo durante la temporada alta, que vienen siendo unos siete meses. Cuando ésta finaliza dejan que se deshaga, pero lo más curioso es que pasa directamente del estado sólido al gaseoso, así que más bien ¡desaparece...!
La tradición manda que al salir de allí tienes que tirar tu vaso al agua y pedir un deseo. Por supuesto que yo cumplí con el ritual lanzando el mío al gélido mar.

Cuando cierro los ojos y pienso en una imagen, veo la pequeña ciudad de Honningsvag con sus típicas casitas bajas, las barcas en la bahía y unas pequeñas colinas de tundra. Había una luz muy especial y luminosa que creaba una atmósfera singular...¡era un lugar de ensueño!

Lo cierto es que en este viaje me he reencontrado con la naturaleza. El hecho de vivir en la ciudad con tanta tecnología, trabajo y estrés me había alejado y desconectado de ella.
Parece que a veces no queremos parar y enfrentarnos al silencio, pero cuando llegas allí y te escuchas a ti mismo ante tanta inmensidad, te transportas a otro mundo en el que sientes que nos perdemos mucho de lo que de verdad importa. A partir de ahora intentaré por todos los medios tener más tiempo para ella.
Pilar en el mar de Noruega.

3 consejos para este viaje

1
PAGOS CON TARJETA EN NORUEGA:
No es necesario que tengas coronas noruegas, absolutamente todo lo puedes pagar con tarjeta, hasta un simple café.
2
TROLLS:
Puedes comprar una de estas criaturas míticas en cualquier versión: llavero, figurita, camiseta...dicen que trae buena suerte.
3
PASA DE LA CÁMARA DE FOTOS:
A veces perdemos demasiado tiempo en retratar todo para recordarlo en un futuro y no disfrutamos suficientemente lo que estamos viendo en ese momento presente. Mira a tu alrededor, huele, escucha, siente y grábalo en tu memoria.

Apunte del editor

El sol de medianoche es un fenómeno natural en el que al atardecer el astro rey no llega a esconderse del todo; así, se quedará una puesta de sol permanente que se juntará con el amanecer, cuando comenzará a ascender de nuevo. Esto se debe a la inclinación de la Tierra al rotar, haciendo que el Polo Norte quede expuesto al sol durante todo el día durante la temporada estival. Se produce en Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia y algunas zonas de Rusia.