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Noruega
Paisajes de ensueño
"Lo que más me gustó del viaje fue subir a "El púlpito", tanto el sacrificio que supone como el premio por conseguirlo. Cuando llegas a la famosa piedra sudando por el esfuerzo, se agradece la brisa que corre allí arriba y te reconforta. Las vistas que se abren ante ti de las grandes montañas y el color aturquesado del agua no pueden ser más bonitas."
CARMEN ORTEGA
51 años. Funcionaria
GETAFE
Viajó con Exoticca en Junio de 2016.

Cuando viajo, siempre le doy prioridad a los paisajes porque me encanta la naturaleza, por este motivo elegí Noruega


Elegí ir a Noruega porque me encanta la naturaleza. Para mí las ciudades son secundarias y le doy más prioridad a los paisajes. Por otro lado, siempre me habían llamado la atención los países nórdicos porque dicen de ellos que están muy avanzados y me apetecía comprobarlo.

Carmen con un guardia noruego.
Lo que más me gustó fue subir al Preikestolen, más conocido como "El púlpito", tanto el sacrificio que supone como el premio por conseguirlo, que es ni más ni menos que encontrarte con un lugar único en el mundo por su gran belleza natural, ¡aquello fue enorme!
Hay que andar varios kilómetros y en algunos tramos se hace duro y difícil por lo que se debe ir preparado. Estuvo nublado y no nos llovió, así que el día estuvo ideal para hacer el trayecto.
Cuando llegas a la famosa piedra sudando por el esfuerzo, se agradece la brisa que corre allí arriba, te reconforta. Las vistas que se abren ante ti de las grandes montañas y el color aturquesado del agua no pueden ser más bonitas. Un detalle que me impresionó bastante fue ver a varios padres con sus niños asomándose al abismo...¡qué vértigo! Eso sí, las fotografías quedan increíbles, aunque es un poco difícil que salgas tú solo, siempre hay gente.

También me encantó el Glaciar Briksdal. El entorno es espectacular. La lengua de hielo azul fluye valle abajo hasta un lago a cuya orilla llegan trozos de hielo que se desprenden continuamente, ya que está en constante movimiento. Vas por unas escaleras bordeando una cascada que cae desde el propio lago y ¡todo el entorno con las montañas, los saltos de agua y el río es impresionante!

En Oslo se celebraba el día del orgullo gay y en dos plazas diferentes de la ciudad había conciertos, uno de ellos para adolescentes. El ambiente estaba muy animado así que aprovechamos para tomarnos algo.
El Museo de los Barcos Vikingos en la península de Bygdoy me pareció muy chulo. Estaba todo muy bien organizado para su visita. Alberga los tres barcos vikingos mejor conservados del mundo, del siglo IX y X. Estos se encontraron en tumbas funerarias ya que servían para acompañar a sus dueños al más allá. También había otros objetos curiosos de este pueblo de guerreros como sus zapatos. La verdad es que nunca los había visto, pero me pareció que ¡tenían el pie muy pequeño!

Bergen es la segunda ciudad más importante del país y realmente es muy bonita. El barrio Hanseático que se extiende por detrás de las casas del muelle es todo de madera y algunas de las construcciones están fabricadas sin clavos. Recuerdo lo que nos estuvo contando el guía sobre cómo vivían en el medievo; por ejemplo que no se lavaban porque no había agua caliente o que no podían hacer lumbre en casa para que no se produjeran incendios. Aún así los hubo y dañaron muchas de las construcciones de la ciudad, siendo reconstruidas otras tantas veces. La verdad es que vivían en unas condiciones muy duras.
Por cierto, hablando del guía fue un chico estupendo, era muy culto y atento. Nos aportó muchos datos del país, tanto de su historia como de los asuntos de actualidad, como la política, la sanidad o la enseñanza. Pero el detalle que más me gustó ya que soy una gran amante de la música, fue que en los trayectos en carretera nos iba poniendo diferentes melodías según fuera el paisaje: relajante, jazz...¡yo iría con ese guía al fin del mundo!
También merece la pena darse una vuelta por el mercado del pescado. Es una lonja al aire libre donde se ofrece salmón fresco, ahumado o marinado, filetes de ballena, anguilas, arenques, gambas o bacalao.

Una cosa que me llamó mucho la atención fueron los cementerios. Estuvimos en varios y son una auténtica maravilla. Allí la gente pasea por ellos porque los tienen cuidadísimos y se hace muy agradable visitarlos. Los nuestros son más suntuosos y tétricos, en cambio los noruegos son más sencillos y humildes. Sobre el verde del césped destacan las pequeñas piedras donde se inscriben los datos de las personas fallecidas. También se ven muchas casas con los techos cubiertos de hierba, son muy pesados por lo que proporcionan mucha estabilidad y un buen aislamiento.

Estoy encantada de haber hecho este viaje, la verdad es que son días en los que estás a tope, te levantas pronto y la jornada da mucho de sí con tantas cosas y actividades que se hacen. Lo que más me ha quedado grabado es la cantidad de árboles que hay y todo lo verde que es aquello. Está lleno de densos bosques boreales de coníferas, de pinos, abetos, alisos y abedules. También hay especies de robles, fresnos y olmos entre otros. El paisaje es sin duda fuerte y rotundo y a quien le guste más ver naturaleza que edificios, disfrutará mucho si elige este destino.
Los preciosos cementerios a los que Carmen hace referencia.

3 consejos para este viaje

1
COMPRAS:
Puedes comprar mantas de lana tejidas a mano con los típicos y coloridos dibujos nórdicos, ¡son preciosas!
2
ROPA CÓMODA:
Es importante que vayas provista de prendas confortables que te permitan tanto dar un paseo como hacer una caminata.
3
DESCUENTOS:
Los mayores de 65 años y los estudiantes tienen montón de descuentos, así que no olvides llevar tus carnets.

Apunte del editor

El monarca de Noruega tiene el título de “El Rey de Noruega” en lugar de “Rey de Noruega” con el objetivo de mostrar que pertenece al país en vez de que el país sea de su propiedad.