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volver opiniones Noruega Verano en fiordos y Stavanger
Noruega
Verano en fiordos y Stavanger
"Este ha sido un viaje de una belleza paisajística inmensa y lo recomiendo encarecidamente a los amantes de la fotografía especializada en este sector, además, considero que tiene un toque muy romántico, por lo que es un destino muy chulo para ir en pareja."
ESTHER GONZÁLEZ
29 años. Ilustradora
BARCELONA
Viajó con Exoticca en Septiembre de 2016.

Noruega es sinónimo de naturaleza en estado puro. Los paisajes se reflejan perfectamente en el agua como si fuera un espejo


Bella imagen del paisaje nítidamente reflejado sobre el agua.
De Noruega conocía los fiordos con su famoso “púlpito” y sinceramente, no me había informado demasiado de todo lo demás que me iba a encontrar allí. Eso de por sí ya es único y maravilloso, pero he comprobado que este país ofrece mucho más y descubrirlo ha supuesto una grata sorpresa para mí.

Gracias al deshielo el paisaje está lleno de cascadas. Allí se encuentran las más altas de Europa. La caída en picado del agua con el sonido que provoca impresiona y embellece espectacularmente el panorama. Curiosamente todo era tal cual se ve en las fotos de promoción, los colores eran preciosos especialmente el del agua, de un azul aturquesado muy bonito. La riqueza natural es brutal y las vistas te dejan abrumado.

El glaciar de Birksdal me enamoró. Está en lo alto de una montaña y la policromía blanco-azulada del hielo es muy peculiar. Éste se derretía formando un lago que parecía opaco. La erosión de estas masas heladas provoca la formación de muchos de ellos, en los cuales se ven reflejadas las altísimas montañas mostrando así unas imágenes nítidamente duplicadas. También comenzaba a manifestarse el otoño en los árboles que tornaban a ocres y tejas aportando aún más belleza a esos maravillosos paisajes.

Al haber estudiado Bellas Artes, particularmente me hizo mucha ilusión visitar el parque de Gustav Vigeland en Oslo. En él hay diferentes grupos de esculturas que reflejan la existencia del hombre en la tierra en todas sus fases, desde que nace hasta que muere. El monolito de 14 m de altura compuesto de figuras humanas entrelazadas, simboliza el deseo de encontrar algo divino aspirando llegar al cielo. La rueda de la vida representa la eternidad y la más icónica es el Sinnataggen o niño enfadado llorando a gritos. Me parecieron muy expresivas ya que manifiestan diferentes estados de ánimo y proyectan una fuerza increíble teniendo en cuenta el conmovedor mensaje artístico del autor. Fue genial verlo en persona, ¡una auténtica pasada!

El ambiente de la capital era tranquilo, aunque en la zona del puerto, más moderna y cosmopolita, había ajetreo en los restaurantes y terrazas donde la gente iba a cenar. Me resultó muy curioso ver que en cada silla colocaban una manta para que los clientes se pudieran tapar.
Es una ciudad joven, dinámica y muy ambientada, sobre todo en esta época de verano para aprovechar así el buen tiempo y las horas de luz.

El barrio portuario de Bergen ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Mi amiga y yo caminamos por sus estrechas callejuelas medievales mientras evocábamos historias vikingas hasta que llegamos a la zona del paseo marítimo, que con sus casas de colores vivos perfectamente alineadas es una de las estampas más célebres de la ciudad.

El guía fue de lo mejor del viaje. Nos dio información de todo tipo sobre el país y nos hizo muy amenos los trayectos contando historias interesantes, poniendo música y haciéndonos reír.
Los hoteles de montaña eran de película, el interior estaba totalmente revestido de madera, tanto las paredes como el suelo el cual era radiante y estaba “calentito”. La sensación era muy hogareña, como de estar en tu propia casa, con alfombras, sillones orejeros muy cómodos y cabezas de taxidermia colgadas en las paredes. Había unas vistas increíbles de los lagos. Seguro que en invierno, cuando todo está nevado tiene que ser mágico estar allí, alejado de todo...
Este ha sido un viaje de una belleza paisajística inmensa, el cual recomiendo encarecidamente a los amantes de la fotografía especializada en este sector. Además, considero que tiene un toque muy romántico, por lo que es un destino muy chulo para ir en pareja.
Esther en la formación rocosa del Preikestolen.

3 consejos para este viaje

1
PREIKESTOLEN:
No te pierdas el “púlpito”, las vistas desde allí te dejarán boquiabierto. Durante la subida el camino está cubierto de piedras, por lo que es muy aconsejable que lleves un calzado adecuado para hacer senderismo.
2
ROPA:
Te será muy útil tener un gorro para cubrirte la cabeza y las orejas cuando estés en el barco que surca los fiordos, ya que el viento sopla fuerte aunque sea verano.
3
ICE BAR EN OSLO:
Vive la experiencia de estar en un bar de hielo. Antes de entrar te facilitan un poncho térmico y unos guantes para que te abrigues. La bebida la sirven en un vaso helado, como no podía ser menos.

Apunte del editor

Todos los Premios Nobel se entregan en Estocolmo a excepción del de la Paz, que se otorga en la sala principal del Ayuntamiento de Oslo. Ese día, como homenaje de la ciudad al galardonado, sus habitantes se concentran en un desfile con antorchas frente al Gran Hotel de la calle principal.