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India
Triángulo Dorado deluxe en media pensión
"Cuando atravesamos el arco de la puerta sur de entrada y se extendió ante nosotros el gran estanque y el majestuoso mausoleo comenzó el ritual de petición de mano...¡es indescriptible la emoción que sentimos en ese momento, no podía ser más romántico...! La verdad es que a partir de ese instante y para siempre el Taj Mahal será un sitio especial en el que sucedió una de las cosas más bonitas de mi vida: prometerme en el más bello monumento construido por amor. Desde luego, el lugar no podía ser más idóneo."
ARIANA MEDINA
41 años. Administrativa
CARDEDEU
Viajó con Exoticca en Agosto de 2016.

Tengo el mejor de los recuerdos del Taj Mahal porque allí mismo me pidieron matrimonio


Elegimos India por casualidad. Mi marido y yo fuimos a parar a la web de Exoticca y vimos este viaje del “triángulo de oro”. Nos pareció un destino chulo, las fechas encajaban y el precio se ajustaba a nuestro presupuesto, en definitiva, la oferta era atractiva y nos convenció.

La primera impresión que tuvimos de la capital fue la de un lugar algo desamparado con las distancias muy grandes, sin embargo, la percepción cambió cuando nos metimos en el bullicio del centro y dimos un paseo muy entretenido en rickshaw por la ciudad vieja, un laberinto de callejuelas en las que los comerciantes se agrupan por gremios y está abarrotado de personas, cosas y animales.
Allí no te sientes extraño sino muy cómodo, eres un turista más y todo el mundo va a lo suyo.

De todo Delhi lo que más nos gustó fue el templo de Akshardham. Es el más grande del mundo de religión hindú, una maravilla construida en arenisca rosada y mármol blanco con relieves meticulosamente tallados.
Yo diría que es uno de los mayores atractivos del país. Está muy custodiado por lo que no permiten sacar fotos.

A ritmo de un divertido vaivén subimos en un elefante adornado con telas hasta el Fuerte Amber. Las vistas desde arriba me parecieron “chulísimas”, se podía ver el lago Maotha y todo el amurallado original de la ciudad que recorría las montañas frondosas y de un verde fuerte espectacular. Esa fue una de las mejores sensaciones que tuvimos durante el viaje.

Ariana al lado de uno de los elefantes del Fuerte Amber en Jaipur.
En la ciudad rosada ¡disfrutamos como enanos! Jaipur tiene el encanto de la propia India en sí misma. Frente al carácter cosmopolita de la capital, aquí nos encontramos con una urbe de naturaleza más “provinciana”. Sientes que la gente de allí es más afín a los visitantes y que te puedes mezclar y codear de forma más cercana con los lugareños, algo que me encanta hacer en todos mis viajes.
Lo de los tuk-tuks es un espectáculo, uno adelantando por allí, otro pitando por allá...Es asombroso la cantidad de malabarismos que hacen al volante.

Cuando ves el Taj Mahal te quedas prendado. Un poco ya me lo esperaba porque se percibe en las fotos, pero por muchas que hayas visto hasta que no lo observas en directo no te das cuanta de lo increíblemente precioso que es.
En mi caso, tengo el mejor de los recuerdos de aquel lugar porque allí mismo me pidieron matrimonio. Cuando elegimos La India mi pareja pensó, ¡ya tengo claro dónde decírselo! y lo preparó todo.
Escondió el anillo durante el viaje, todo el grupo y el guía estaban al corriente y una vez atravesamos el arco de la puerta sur de entrada y se extendió ante nosotros el gran estanque y el majestuoso mausoleo comenzó el ritual de petición de mano...¡es indescriptible la emoción que sentimos en ese momento, no podía ser más romántico...!
La verdad es que se lo “curró” mucho y que a partir de ese instante y para siempre será un sitio especial en el que sucedió una de las cosas más bonitas de mi vida: prometerme en el más bello monumento construido por amor. Desde luego, el lugar no podía ser más idóneo.

Nunca pensé que La India me aportara tanto. Francamente me ha marcado haber estado allí. Una de las cosas que más me ha sorprendido es su tradición religiosa. Para ellos, la eternidad se representa en un ciclo de reencarnaciones por las cuales tras la muerte, su alma se traslada al cuerpo de otra persona, animal, vegetal o mineral evitándose así perder la esencia de la vida. Además, el sentido de su trayectoria lo marca el contenido de sus actos, por eso son muy respetuosos con los demás y con la naturaleza.
Así, agradecen la vida humana celebrando que es lo mejor que tienen. Sin duda esa filosofía de vida me ha dejado huella.
La pareja en el Taj Mahal.

3 consejos para este viaje

1
RESTAURANTE SPICE COURT EN JAIPUR:
Podrás disfrutar de una deliciosa comida Rajasthaní.
2
PALACIO DE LOS VIENTOS:
La luz del atardecer embellece increíblemente este edificio. Sin duda es el mejor momento para verlo.
3
TEMPLOS:
Cubrir los brazos y las piernas es una muestra de respeto en los lugares de culto.

Apunte del editor

Para hacer el saludo tradicional indio de forma correcta debemos poner nuestras palmas de la mano juntas como si estuviéramos rezando y colocarlas debajo de nuestra barbilla haciendo una pequeña inclinación con nuestro cuerpo desde la cintura. Mientras hacemos este gesto debemos decir “ nah-maste”. Es mejor saludar así que dando la mano, a no ser que sea a personas que tengan comportamientos bastante occidentalizados.