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Rusia
Capitales imperiales
"Estonia es la más bella de las tres Repúblicas. Pasear por las callejuelas y plazas adoquinadas de Tallin con sus casitas coloridas es una delicia, parece como si te metieras dentro de un cuento con sus castillos, princesas y caballeros incluídos."
BEATRIZ CONTRERAS
37 años. Bibliotecaria
MOTILLA DEL PALANCAR
Viajó con Exoticca en Agosto de 2016.

En Lituania, la figura de la bella fortaleza roja de Trakai se proyecta sobre el lago mostrando una imagen de película


Me habían hablado muy bien de las capitales Bálticas, por ello decidí ir a conocerlas con una amiga. Nos pareció perfecto que uno de los viajes ofrecido por Exoticca incluyera también Rusia y fuera de dos semanas de duración, ya que era el tiempo del que disponíamos para disfrutar de unas merecidas vacaciones.

En Lituania, un lugar que nos encantó y del que tenemos cientos de fotos es el castillo de Trakai. Su belleza radica no sólo en la fortaleza en sí, sino en todo el paraje en su conjunto: la isla, el lago Galvé con sus barquitos, el puente levadizo y todo el bosque que lo rodea. La figura del bello edificio rojo se proyecta sobre el lago mostrando una imagen de película. Me pareció un sitio de veraneo idílico. También es una gozada pasear por las bonitas calles de la capital, Vilnius, pequeña pero coqueta y tranquila.
Beatriz y su amiga en el lago Galvé y el Castillo de Trakai al fondo.

Antes de abandonar el país visitamos la Colina de las Cruces, centro de peregrinaje cristiano. A medida que nos acercábamos en el autobús ya se iban intuyendo los montículos plagados de ellas y cierto halo de misterio. Cuando llegas y lo ves todo de cerca, sorprende el hecho de que se hayan podido amontonar tantísimas, miles y miles, de todos los tamaños y materiales posibles, clavadas o colgadas de las demás.
Es un sitio muy curioso que tiene un sentido pagano además de católico, ya que simbolizaba la paz, la libertad y la esperanza de la nación en tiempos de guerra y opresión del pueblo. Yo hice mi pequeña contribución para seguir aumentando esa loma colocando una que me vendieron allí mismo.

En Riga “nos pilló la lluvia”, lo que le dio otro aire a la ciudad. Es bastante cosmopolita, aunque el centro conserva todo el sabor autóctono.
Creo que todo el mundo debería dedicar un tiempo a visitar el Museo de la Ocupación de Letonia, muy recomendado por los lugareños aunque no demasiado transitado por los turistas. Muestra la historia del país desde la ocupación nazi y soviética hasta su independencia. Allí pudimos ver maquetas, documentos y objetos de esa época como los viejos equipos utilizados por la KGB para espiar.
También tiene fama de ser la capital con más ambiente nocturno de los países bálticos y lo pudimos corroborar, ya que atraídas por el ambiente callejero de las terracitas llenas de gente joven nos animamos a “ salir de marcha ” y tomar algo en los bares y pubs del centro, algunos de los cuales estaban amenizados con música pop en directo. ¡Lo pasamos genial!

Estonia es para nosotras la más bella de las tres Repúblicas. Pasear por las callejuelas y plazas adoquinadas de Tallin con sus casitas coloridas es una delicia, parece como si te metieras dentro de un cuento con sus castillos, princesas y caballeros incluídos.

Desde el mirador de Patkuli en la ciudad de Tallin.
Desde luego, no podíamos haber estado en un hotel mejor, porque las vistas desde la habitación de todos los tejados de la ciudad y del casco histórico amurallado eran “chulísimas”, al igual que las de lo alto de la Iglesia de San Olaf, que fue el edificio más alto de Europa durante el medievo. Las fotografías que tomé desde allí son increíbles con un cielo repleto de nubes y el mar Báltico abriéndose paso en el horizonte.

San Petersburgo impresiona. Nuestro alojamiento estaba cerca de una importante parada de metro y una de las más profundas, así que nada más llegar nos adentramos en el mundo subterráneo ruso. Fue nuestro primer contacto con el país y lo primero que hice fue exclamar un “madre mía” ya que sentí una sensación de grandeza y orden. La estación era enorme, y todo muy ancho y espacioso. Del techo colgaban unas finísimas lámparas de cristal. Es similar al de Moscú, pero sin dar tanta sensación palaciega.

Después recorrimos buena parte de la avenida principal Nevsky hasta llegar al edificio Singer. Una vez dimos la vuelta a la esquina y nos encontramos el canal Griboedova y la iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada al fondo, en ese mismo momento fuimos conscientes de que habíamos conectado con la Rusia mas auténtica que todos conocemos; el templo ortodoxo con sus cúpulas encebolladas tan típicas. Su interior lleno de mosaicos es lo más espectacular que he visto de toda la ciudad y del viaje en general.
Caminamos muchísimo. Ésta es una ciudad para perderse e ir explorando cosas, a medida que vas andando, vas descubriendo.

Moscú es de las pocas ciudades que me han dejado sin palabras. Lo más increíble es sin duda su hermosa Plaza Roja. Cuando llegamos a ella fue un impacto total y con la emoción, no tardé en enviar una foto a mi madre. Era innegable que estaba feliz. Frente al Kremlin vimos el cambio de guardia y aprovechando que no había que hacer cola entramos a ver el cuerpo embalsamado de Lenin. Allí reinaba el silencio y la sobriedad, se podía sentir ese espíritu ruso tan patriota y cargado de protocolo.

Para mí, este viaje ha cambiado por completo la perspectiva que tenía de los países bálticos y Rusia a mejor. Me han sorprendido muy gratamente. Lo cierto, es que no he dejado de recomendarlo a todo el mundo, sobre todo a mis padres porque creo que podría convertirse en el destino de su vida.
Fuentes del Palacio de Peterhof cerca de San Petersburgo.

3 consejos para este viaje

1
METRO EN MOSCÚ:
No te pierdas “el Palacio del Pueblo”, pero llévate un plano con caracteres latinos porque te ayudará mucho, ya que el cirílico es muy difícil.
2
PALACIO DE PETERHOF:
En el embarcadero del río Neva que está a los pies del Hermitage, podrás coger un barco que te llevará a este lugar cercano a San Petersburgo. Es excitante ir acercándose por el agua y vislumbrar poco a poco sus grandiosas y doradas fuentes.
3
TRADUCTOR:
Descárgate una aplicación de Google que traduce del ruso al castellano y no necesita internet. Incluso si no entiendes algo que lees, puedes sacar una foto y lo transcribe.

Apunte del editor

Estonia es conocida por ser un país con una alta inversión en nuevas tecnologías. Prueba de ello es que en toda la ciudad hay redes wifi gratis, ya que se considera un derecho. Hotmail, Kazaa y Skype son programas desarrollados por los estonios.