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volver opiniones Vietnam Dragón de jade y templos de Angkor
Vietnam
Dragón de jade y templos de Angkor
"No sé muy bien por qué, pero Vietnam es ese sitio especial al que quería ir desde hacía muchísimos años, más de quince. Era “el viaje” que siempre he tenido en mi cabeza. Quizás, los libros que he leído o las películas y fotografías que he visto de esos míticos campos de arroz en las colinas hayan tenido algo que ver. Lo cierto es que he cumplido ese deseo junto a mi marido y he regresado maravillada."
ROSA MARÍA RICO
53 años. Profesora
BOECILLO
Viajó con Exoticca en Julio de 2016.

Vietnam huele muy bien porque está lleno de flores. Esa imagen de ir navegando entre cientos de lotos nunca la olvidaré


En un típico "xe loi".
Es increíble la variedad de medios de transporte que hemos usado: xe loi, rickshaw, tuk- tuk, microbús, barca, canoa, barco...El primer día nada más aterrizar nos llevaron a hacer una excursión por la parte interna de la Bahía de Halong, donde nace el río, en unos botes muy peculiares remados con los pies mayoritariamente por mujeres. Nos pareció una estampa muy curiosa para empezar el recorrido por este increíble país. Esa imagen de ir navegando entre cientos de lotos con esa chica remando fue cautivadora.

Tengo absolutamente claro que lo que más me gustó de Hanoi fueron las motos. Está plagado de ellas, hay cientos y cientos por lo que van muy pegados unos de otros como si fueran hormigas. Me impactó mucho el ruido, ellos no usan los intermitentes sino que tocan el claxon todo el rato para avisarte de que van a pasar o de que te retires. Se suben por las aceras y en los pasos de cebra no se paran, te rodean para continuar su trayecto. Es ciertamente chocante esa situación que al principio me daba un poco de reparo pero que se esfuma cuando compruebas que está todo controlado. Además, a diferencia de nosotros los occidentales, nunca se enfadan ni ponen malas caras. Escuchar esa sintonía constante de pitidos y motores me hacía esbozar una sonrisa permanente por el aire tan animado que le da a la ciudad.

Embarcamos dos días para recorrer la Bahía de Halong. El barco era muy bonito, antiguo y de lujo, con mármoles y maderas exóticas. Las habitaciones eran preciosas y tenían ventanales con vistas al mar. Por la noche, después de una cena maravillosa, sentí una paz especial y pensé que éramos unos privilegiados por estar allí, en mitad de ese paisaje paradisíaco del que se apoderaba un silencio penetrante, entre juncos de velas rojas estriadas iluminando delicadamente la oscuridad. A todo esto se sumaba ese calor y humedad que le daba a todo una atmósfera muy singular. Realmente ese momento fue extraordinario.
Al día siguiente temprano nos dieron en la cubierta una clase de tai chi que fue muy relajante. Más tarde otra clase de cocina nos permitió aprender a hacer rollitos de primavera utilizando unas algas transparentes crudas, para luego comerlos allí mismo. ¡Fue genial!

Como a mi marido le interesaba el tema de la guerra de Vietnam, visitamos el museo dedicado a ella en Ho Chi Minh. En el interior sólo hay fotos, la verdad, muy duras. Me llamó la atención que no hay rencor hacia los norteamericanos, todo lo contrario, tienen muy buenas relaciones y hay muchísimos turistas de EE.UU. También estuvimos en la Prisión Central. Estar allí te rememora todo lo que ocurrió. La historia no es agradable, pero fue real. No se puede obviar.

Rosa y su marido con la Bahía de Halong al fondo.
El viaje ha sido súper completo y muy bien organizado por Exoticca, porque hemos tenido oportunidad de probar todo tipo de vehículos, estar en hoteles buenísimos, sobre todo el de Ho Ian que era espectacular, saborear comidas exquisitas y conocer a muchos guías, uno en cada ciudad, lo que nos ha gustado especialmente porque así hemos tenido relación con diferentes vietnamitas y cada uno de ellos nos ha aportado unos determinados conocimientos, varias formas de contar las cosas y distintos puntos de vista según estuvieran más o menos cercanos al régimen. ¡Fueron muy agradables y nos han llenado de enseñanzas!

Lo que te pasa en Vietnam es que logras contactar con un ambiente muy especial que el clima y la temperatura le da a todo y provoca unas sensaciones diferentes. Ahora, cuando veo imágenes o largometrajes del país, lo entiendo todo de otra manera al haber estado allí.

No me quiero olvidar de Camboya, me fascinó. El primer templo que vimos del complejo Angkor Thom fue el Ta Prohm y te deja absolutamente sin palabras. Las fotografías que hay de él, aunque son sorprendentes, no le hacen justicia. Me impresionó mucho el tamaño de los árboles, son inmensos y abrazan al edificio con sus raíces y ramas dándole un aspecto de lo más fantasmagórico y sobrecogedor. Ha sido de todos mi preferido.

Antes de hacer este viaje me había imaginado el escenario porque sabía de sus paisajes y su naturaleza increíble, pero no a sus actores, y es con lo que me quedo, con la gente, con esas personas tan afables, sencillas, educadas, humildes y pacíficas. Es algo que voy a recordar mucho tiempo.

3 consejos para este viaje

1
LEE EL LIBRO “LAST NIGHT I DREAMED OF PEACE” ANTES DE PARTIR:
Es muy corto y fácil de leer. Esta bonita historia real de una joven mujer vietnamita médico que ayuda a su patria durante la guerra y muere en el transcurso de ella, te dará otra visión y te acercará a la otra cara del conflicto.
2
LLEVA DÓLARES, SOBRE TODO EN CAMBOYA:
Lo equiparan con el euro al cambio, así que saldrás perdiendo si no tienes dólares.
3
ENTRA EN LOS PORTALES DE LOS EDIFICIOS DEL CENTRO DE SAIGÓN:
Te llevarán a un submundo en el que no hay turistas y verás a los lugareños en sus establecimientos y bares. Muy auténtico.

Apunte del editor

Vietnam al igual que otros países asiáticos tiene como base de la alimentación el arroz. Ello ha servido para que se haya desarrollado en el lenguaje una forma muy curiosa de preguntarte si has comido, ya que la pregunta ¿has comido ya? se traduce literalmente como ¿has comido arroz ya?. Curioso.