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Vietnam
Dragón de Jade
"Asia me ha atraído desde siempre. Buscaba un lugar especial para disfrutar con mi marido de nuestra luna de miel. Gracias a que varios amigos y familiares me habían hablado muy bien de Vietnam, nos decidimos por este destino. La verdad es que aún me sorprendió más de lo que esperaba."
MARÍA CARMEN ÁLVAREZ
56 años. Enfermera. BARCELONA
Viajó con Exoticca en Noviembre de 2015.

A todos los niños vietnamitas se les enseña la cultura del esfuerzo, algo que en España no parece que le demos mucha importancia


María Carmen y su marido en Hoi An.
Vietnam aún tiene esa esencia de pureza que te permite pasear por sus pueblos y ver cómo era la vida hace siglos. Cuando yo era jovencita viajé bastante, pero no recuerdo haber visitado un país donde pudiese apreciar la pureza de su sociedad, sin influencias externas.

Otro aspecto a destacar del viaje es que no es el típico destino donde cada dos por tres vas parando para hacer compras. En algunos lugares parece que te llevan a sitios para que gastes dinero. Con Exoticca, el viaje a Vietnam no fue así para nada. Hicimos las compras cuando nosotros quisimos en los lugares que elegimos. Todo estaba enfocado a ver y experimentar, no a gastar.

Si me tengo que quedar con algo de Vietnam, elijo su cultura. Tuvimos la suerte de que el hotel de Hanoi estuviese al lado de una escuela. Los niños a las 6:30 de la mañana ya estaban en el colegio. Antes de empezar la clase, dedicaban un rato a limpiar el aula. Sólo este pequeño detalle ya te hace ver lo diferente que es todo respecto a España. Aquí eso sería imposible, no por ellos, sino porque muchos padres no lo permitirían.

María Carmen navegando por la Bahía de Halong.
Admito que también ví muchas cosas que no comparto. Vietnam no deja de ser un país comunista donde aún tienen tradiciones como nosotros hace 50 años, como cantar el himno del país cada día en la escuela. Sin embargo, existen unos valores en la sociedad que les enseñan desde muy pequeños y son verdaderamente encomiables. Por ejemplo, desde pequeños se les inculca que en la vida todo se consigue a base de esfuerzo y sacrificio, algo que muchos niños españoles no parece que tengan tan claro.

Todos estos valores y esta cultura se funden en una sociedad con una filosofía de vida muy diferente a la nuestra. Son personas sumamente amables y sonrientes. No parece que estén pasándolo mal debido a su notable precariedad, sino todo lo contrario, simplemente han aprendido a ser felices con lo que tienen. Un ejemplo más de las muchas ideas que podríamos adoptar en España.

Todo el mundo me dijo que comería muy bien y, la verdad, no se equivocaron. Al encontrarnos en Indochina, pudimos disfrutar de una experiencia gastronómica de lo más exquisita. Probamos comida china, india y francesa, toda mezclada en platos muy elaborados y fantásticamente presentados. Un lujo para el paladar, sin duda.

Es una pena que a mucha gente cuando piensa en este país aún le venga a la cabeza la Guerra del Vietnam. Hay que viajar para romper esas barreras mentales y darse cuenta de lo rápido que avanza el mundo.

María Carmen disfrutando de la piscina del hotel de Hué con vistas a la ciudad.

3 consejos para este viaje

1
Visita obligada
No puedes perderte el mercado de Hoi An. Es verdaderamente impresionante.
2
Prevención meteorológica
Hay que llevar siempre encima el chubasquero o el paraguas. En Vietnam la lluvia es muy habitual, así que mejor ir prevenidos para no terminar empapados.
3
Vistas espectaculares
En Hué todos los edificios son bajitos. Aprovecha para colocarte en un punto elevado para disfrutar de una vista espectacular de la ciudad.

Apunte del editor

Hué es la ciudad más monumental de todas las que hay en Vietnam. Fue la capital del imperio durante 150 años, esto hizo que se levantara una ciudadela magnífica a imagen y semejanza de la Ciudad Prohibida de Pekín, y que los monarcas se hicieran enterrar en grandes mausoleos. Precisamente las tumbas imperiales representan una parte esencial de la visita a Hué.