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Maldivas
Templos, junglas y todo incl. en el Índico
"Maldivas es un paraíso de la naturaleza. Aquel mar con ese azul indescriptible se graba en tu retina para siempre. Nunca olvidaré sus preciosos colores y ese ambiente de serenidad. "
MARI CARMEN SÁNCHEZ
60 años. Funcionaria
VILLAFRANCA DEL PENEDÉS
Viajó con Exoticca en Enero de 2017.

Maldivas es el cielo. Lo que se ve en las fotos es absolutamente realidad


Somos un matrimonio muy viajero que ya conocemos varios países del Sudeste Asiático y los rasgos culturales comunes a las poblaciones orientales, pero nos faltaba Tailandia. Físicamente ya sabía lo que iba a encontrarme porque mis padres fueron allí hace treinta años y me relataron muchas veces su precioso viaje. Después de toda la evolución que ha experimentado desde entonces, he de decir que no nos ha decepcionado en absoluto y que nuestras expectativas se han cumplido totalmente. Además, mi marido siempre buscaba un destino que estuviera combinado con Maldivas para pasar los últimos días descansando, pero las ofertas siempre eran muy caras; entonces, una compañera de trabajo que había viajado con vosotros, nos recomendó echar un vistazo a la web de Exoticca y vimos que vuestra opción era la más asequible.

Mari Carmen sobre las vías en el mercado de Mae Klong.
Si has estado en El Cairo o La India, Bangkok no te parece caótico. Al revés, me pareció una ciudad muy tranquila y bien comunicada, era fácil ir a cualquier lugar. Evidentemente es muy grande y poblada, pero nos pudimos mover con fluidez y seguridad por sus calles y mercaditos. Estuvimos muy a gusto.
Por motivo de la muerte del rey había auténticos ríos de gente vestida de luto y venida de todo el país para rendirle tributo y hacerle su despedida. Tailandia veneraba a su rey y el fervor que se respiraba era absoluto.
El primer día, a la salida del Palacio Real, cuando buscábamos un sitio para comer, pasamos por unas carpas en las que estaba la gente reunida haciendo cola para recibir su ración de comida. Al pasar por allí, de golpe y porrazo un hombre nos hizo entrar y nos sirvió un plato. ¡Nos invitaron a almorzar y a estar allí con ellos...! Fueron muy amables con nosotros. Es una anécdota entrañable que refleja muy bien el carácter hospitalario y gentil de los tailandeses.

Mari Carmen en el Palacio Real.
Todos los templos de la capital me encantaron, pero sobre todo el Wat Pho en el que se encuentra la enorme estatua dorada del Buda reclinado. La puedes ver de cuerpo entero cuando llegas a sus pies, al fondo de la sala. ¡Es muy impactante! Hay dieciséis puertas en total que dan acceso a este templo, el más antiguo de Bangkok. Cuenta con el mayor número de esculturas de buda de todo el país, más de mil, aunque también hay figuras mitológicas hinduistas. Alberga la Escuela de medicina y Masaje Tradicional Tailandés, la primera y más antigua de Tailandia en la cual han estudiado los mejores masajistas del país y de fuera de sus fronteras. En ella y en muchos otros establecimientos de la ciudad te pueden dar un enérgico masaje thai. Lo hacen genial y es muy económico.
La verdad es que me gustó mucho la ciudad de Bangkok y la estancia se me hizo corta. ¡Yo hubiera estado más días!

Cogimos un taxi y en cuestión de una hora llegamos al mercado de Mae Klong, a unos 50 km de la capital. Aquello es muy curioso porque está montado sobre las vías del tren y cada vez que éste da el aviso de que llega a golpe de bocina, retiran sus puestos en cuestión de segundos. ¡Hasta ocho veces al día tienen que plegar sus toldos los vendedores...! Vale mucho la pena ir y verlo.
Había poco turismo y no vendían souvenirs por lo que conservaba mucha autenticidad. Podías ver cómo todas las mujeres del pueblo hacían sus compras diarias de fruta, verdura, carne o pescado. Estuvimos paseando por allí y encontramos un sitio para sentarnos y comer unas frutas. Un señor muy complaciente enseguida nos invitó a colocarnos en otros asientos para que viéramos perfectamente la llegada del tren y el espectáculo que genera.

Los paisajes del norte son soberbios. En Chiang Mai hicimos una ruta muy bonita en elefante. Tenemos unas fotografías preciosas en las que se ve una fila de ellos caminando por el cauce del río en plena selva.
También visitamos una plantación de orquídeas. Había mucha variedad y colorido. El lugar en el que estaba ubicada me encantó, era un auténtico rincón de paz al lado de un río y entre preciosos jardines.
Chiang Rai era una ciudad más pequeña con muchos monumentos diseminados por toda la ciudad. El mercado tenía mucho encanto. Había música tradicional en directo y múltiples casetas pequeñas que ofrecían cada una su especialidad gastronómica. Te servían las raciones en unas ollas pequeñas y luego las comías en una zona común con mesas.
Para hacer compras recomiendo mejor el mercado de Chiang Mai. Era enorme y tenía muchos productos para poder elegir.

Cuando visitamos el Triángulo de Oro, el guía que en el pasado había sido monje, nos propuso hacer una pequeña excursión a Birmania. Nos llevó a un convento de monjas en el que había unas veinte niñas de entre cinco y doce años a las que les llevamos un poco de comida. En nuestro honor nos hicieron un concierto cantado entrañable e inolvidable. Todo el grupo nos quedamos gratamente sorprendidos y emocionados ¡fue todo un detalle...! También dimos una vuelta por un mercado y un paseo muy divertido en tuk-tuk.

Ha sido una grata sorpresa conocer este país. También fue un handicap la gente con la que hemos viajado. Éramos un grupo reducido y muy compenetrado de doce personas que íbamos juntos a todas partes. Seguimos en contacto para compartir las fotos y conversar de vez en cuando.

Terminamos este precioso viaje en Maldivas. Aquello es el cielo. Lo que se ve en las fotos es absolutamente realidad. Nos pareció una maravilla y estamos encantados de haber estado allí. Estuvimos súper tranquilos en plan relax tomando el sol en la playa.
Uno de los días hicimos un pequeño circuito en lancha por otras islas, incluidas algunas donde viven los autóctonos. La mayoría de su población es musulmana y son bastante pobres.

En nuestro resort estaba Todo incluido. Cada noche había un espectáculo de animación, grupos de baile tradicionales, disc jockeys, etc.
Al correr la cortina de la habitación te encontrabas con el mar. A las seis de la mañana todo el mundo madrugaba para ver amanecer...allí estábamos todos, mirando y disfrutando de esa atmósfera de paz increíble provocada por ese momento único de la salida del sol.
Maldivas es un paraíso de la naturaleza y aquel mar con ese azul indescriptible se graba en tu retina para siempre. Nunca olvidaré sus preciosos colores y ese ambiente de serenidad.








3 consejos para este viaje

1
COMER EN LA CALLE:
No tengas temor de comer en los mercados o puestos callejeros. La comida es de gran calidad, variada, muy sabrosa...¡y picante!
2
MERCADO DE MAE KLONG:
Este mercado del pueblo de Mae Klong, a 50 km de Bangkok, es único en el mundo. Está montado sobre las vías del tren y cuando se oye el silbido de éste, los vendedores repliegan rápidamente los toldos de sus puestos para volverlos a colocar en cuanto pasa.
3
BATIDOS NATURALES:
Beneficia tu salud y a tu paladar probando la gran variedad de frutas que ofrecen estos destinos. Además hacen riquísimos batidos combinados y ¡son muy baratos!

Apunte del editor

En las playas de la deshabitada isla Vaadhoo en la República de Maldivas se produce un increíble fenómeno natural en sus aguas denominado “mar de estrellas ” conocido científicamente como bioluminiscencia. Se da gracias a una reacción química natural, cuando al bajar la marea, el plancton procedente del agua se acumula en la orilla y entra en contacto con el oxígeno del aire. El efecto que producen estos microorganismos es como si de una línea de estrellas se tratara. Miles de pequeñas luces bailan al son de las olas del océano Índico. Se ocasiona mayoritariamente cuando las temperaturas son muy altas y la noche es muy oscura. Se acumulan en las huellas de las personas que pasean por la orilla o brillan en las estelas que surfistas y barcas dejan al agitar sus aguas en calma por la noche.