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volver opiniones Tailandia Bangkok y Phuket para singles
Tailandia
Bangkok y Phuket para singles
"Los tailandeses intentan agradarte siempre con su simpatía y sus sonrisas. Creo que este es uno de los motivos por el que los viajeros nos vamos de allí deseando volver algún día"
CRISTINA MARTÍN
36 años. Administrativa
TENERIFE
Viajó con Exoticca en Enero de 2018.

Si realmente existe el paraíso, ya lo vi y está allí, en aquellas playas


Realmente no conseguía encontrar a nadie en mi entorno con quien viajar a un lugar tan lejano, entonces comencé a buscar agencias on line que organizaran viajes para singles. Lo cierto es que no tenía un destino concreto decidido, aunque Tailandia era uno de los países que tenía en mente porque me encanta el exotismo de oriente y su gente. De todas las opciones que vi, la oferta de Exoticca cumplía todas las expectativas en cuanto a lo que estaba buscando, principalmente calidad y precio, así que “me lié la manta a la cabeza”.

Cristina en el Gran Palacio de Bangkok.
Lo que más me llamó la atención al llegar fue ver cómo el país está bastante más avanzado de lo que me esperaba. Bangkok presenta dos mundos: la ciudad vieja con los palacios y templos del siglo XVIII y la zona desarrollada, enmarcada por modernos rascacielos y una infraestructura fantástica.

A nivel monumental lo que más me gustó de la capital fue el Gran Palacio Real, creo que es una construcción “flipante”. Este grandísimo complejo de edificios fue la residencia de los Reyes de Tailandia y alberga el templo budista más importante del país, el Wat Phra Kaew, donde se encuentra la pequeña estatua del Buda Esmeralda, que a pesar de su nombre, está esculpida en jade. Estaba abarrotado de turistas y tailandeses de todos los rincones del país que acudían a venerarlo con gran fervor. Toda la arquitectura es espectacular. Los detalles, los labrados, los dorados, las piedrecitas colocadas minuciosamente que brillan en cada rincón…¡me quedé impresionada!

Otro de los lugares que más me agradó de esta gran metrópoli fue el Parque Lumpini. En medio de los altos edificios y los templos se abría paso un oasis de tranquilidad de praderas y lagos artificiales. Me sorprendió que dentro de la gran masificación y el caos de la ciudad, hubiera un espacio verde que te brindara totalmente lo contrario. A última hora de la tarde imparten allí clases de gimnasia colectiva muy animadas a las que asisten gente de todas las edades. Mantuve los ojos bien abiertos para poder ver a unos curiosos habitantes que merodean por allí, los lagartos monitores gigantes, pero a mi pesar no nos topamos con ninguno.

Uno de los días fuimos al mercado flotante y al mercado del tren. Cuando viajas, buscas algo diferente y estos lugares lo son. Creo que deben ser dos paradas obligatorias para quien viaje a Bangkok. En el mercado flotante de Damnoen Saduak hicimos dos trayectos muy emocionantes. Uno de ellos en una barca a motor en la que recorrimos las arterias fluviales donde la selva y las casas de madera eran las protagonistas. El otro paseo fue más relajado, por un pequeño canal en una barcaza conducida por un amable remero que nos acercó a varios puestos de artesanía, en los que compré unos preciosos cuencos de madera.

Maya Bay.
En cuanto a Phuket, Patong beach me pareció demasiado turístico. Yo suelo huir de esto porque soy tinerfeña y me recordaba a la Playa de las Américas. Aunque sí tengo que decir que es un paraíso para los amantes de las compras, ya que hay decenas de calles con cientos de puestos de ropa y souvenirs, de restaurantes, pubs, locales de masajes, supermercados, etc. En cuanto a los precios, son similares con respecto a Bangkok.

Las excursiones que hicimos desde Phuket a la Bahía Phang Nga y al archipiélago Phi Phi fueron increíbles, yo diría que lo mejor del viaje. Me pareció fascinante Maya Bay en Koh Phi Phi Leh. La imagen que más grabada me ha quedado de todas, es la de la entrada a la bahía. Nuestra lancha rápida atravesó unos enormes acantilados de piedra caliza y de repente apareció ante nosotros. Fue un momento inolvidable. Yo vivo rodeada de playas, pero son muy diferentes a las que vi allí: ese mar turquesa, la jungla que llega prácticamente hasta el mar, el agua calentita, la arena blanca y fina como la harina…no lo había visto nunca. Cuando llegué a casa y me preguntaron qué tal, lo primero que dije fue que si realmente existe el paraíso, ya lo vi y está allí, en aquellas playas.

La comida me pareció estupenda. En mi día a día yo no podría comer arroz a todas horas, pero tengo que reconocer que las preparaciones eran exquisitas y sobre todo muy sanas.

¿Los tailandeses son amables? no, lo siguiente. Todo es simpatía y sonrisas. Verdaderamente impacta mucho y es lo que nos falta a nosotros, esa magia que envuelve a la gente complaciente. En España no recibimos a los turistas de forma tan hospitalaria; sin embargo allí siempre intentan agradarte con buena cara y son muy serviciales. Creo que este es uno de los motivos por el que los viajeros nos vamos del país con el deseo de volver algún día.

Aunque es probable que a alguien le "eche para atrás" viajar a Tailandia por ser un destino demasiado turístico, creo que es digno de ver y que hay que visitarlo al menos una vez en la vida porque es un auténtico paraíso.

A mí me daba mucho miedo viajar sola, pero tengo que decir que me ha sorprendido gratamente. La gente me decía que cómo iba a ir con alguien que no conozco, así que te asaltan las dudas. En cambio, me alegro de haber confiado y haberlo hecho, porque ha sido una experiencia enriquecedora y un empujón para poder seguir viajando. Posiblemente le ocurra a más personas, así que yo aconsejo creer en uno mismo y lanzarse a la aventura para disfrutar de una de las vivencias más maravillosas que se pueden sentir: conocer el mundo y sus diferentes culturas. Así que ¡anímate, relájate y disfruta!
Divisando la costa oeste de la isla de Phuket.

3 consejos para este viaje

1
POSTRE TÍPICO:
Prueba el emblemático “arroz pegajoso con mango”. Elaborado con leche de coco, tiene un gusto y una textura deliciosos.
2
MERCADO FLOTANTE:
Esta excursión es un imprescindible por su peculiaridad. Puedes ver cómo se desarrolla la vida de los tailandeses entre barcas y canales
3
FRUTA:
Aprovecha para comer toda la fruta fresca que desees porque su calidad es excelente. Hay muchos puestos callejeros que la venden entera o troceada. La variedad es inmensa: durian, lichi, rangután, mango, fruta de la pasión, coco, papaya, sandía…

Apunte del editor

El saludo oficial de Tailandia es el "Wai", que es el hecho de juntar las manos a la altura de la barbilla y hacer una leve inclinación. Se utiliza para mostrar respeto, saludar, despedirse, disculparse, rezarle a Buda o ante imágenes sagradas o del Rey.
Hoy en día la mayoría de los tailandeses saludan con el Wai a sus superiores o a las personas mayores y ya no se suele hacer a la gente de la misma edad, sobre todo entre los más jóvenes. El que está por debajo en la escala jerárquica debe hacerlo primero y también se saluda primero a los mayores. Es de buena educación devolver el Wai, aunque no siempre es necesario como en el caso de que alguien te preste un servicio o te venda algo, en cuyas situaciones será suficiente con asentir levemente, sonreir y decir hola o gracias.
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