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volver opiniones Tailandia El país de las sonrisas
Tailandia
El país de las sonrisas
"No soy un viajero demasiado constante, hago alguna escapada de vez en cuando. Esta ocasión era especial por ser nuestra luna de miel. Nos decidimos por Tailandia porque la oferta nos pareció muy atractiva. Habíamos visto reportajes por la tele pero queríamos experimentarlo en persona. Ha sido una experiencia alucinante y algún día volveré."
RUBÉN SANZ
34 años. Administrativo
MADRID
Viajó con Exoticca en Abril de 2016.

Para celebrar el año nuevo se echan cubos de agua por encima unos a otros. A nosotros nos lanzaron uno en pleno viaje en tuk tuk


Rubén junto a su mujer en la entrada del templo Wat Rongkun en Chiang Rai.
Viajar a Tailandia no es un viaje cualquiera, y menos si es el de novios. Hay un montón de cosas por ver. En Bangkok se necesitaría un mes para poder ver todas las cosas que hay. Visitamos el templo Wat Pho donde está el Buda reclinado más grande del mundo, un auténtico regalo para la vista. El mercado flotante sorprende por lo animado que es, ya lo había visto por la tele pero no esperaba observar tanta actividad en directo. Puedes probar comidas buenísimas y a un precio ridículo, es una buena oportunidad para probar cosas nuevas, eso sí, la mayoría de los platos no sabes ni lo que son, pero son deliciosos. Otra de las cosas que te dejan de piedra son los tuk tuk, sus taxis. Parece increíble que con las pocas normas de regulación que tienen puedan conducir con esa habilidad. Es obligatorio subir a uno al menos una vez porque es una auténtica aventura y una forma divertida de descubrir las diferentes calles de la ciudad, ¡a veces a mucha velocidad!

Una de las cosas que más me gustó fue el río Kwai. Navegar sobre él en balsa sobre el agua en mitad de toda esa naturaleza tan salvaje fue una experiencia que jamás olvidaré. Los hoteles son espectaculares, sus instalaciones están en medio del agua, es una auténtica gozada. Subimos al tren que va por el puente sobre el río Kwai que iba despacito para poder ir viendo el paisaje de alrededor. Es sin duda totalmente recomendable.

Visitamos algunas aldeas locales, como la de los Akha, una etnia icónica y tranquila que muestra cómo viven y cuáles son sus costumbres. Tuvimos la suerte de que allí había unos elefantes junto a su cuidador lo que hizo que aún se acentuara más la emoción de ese día. De ahí fuimos al río a bañarnos y dejarnos arrastrar por la corriente hasta donde estábamos alojados. El mejor regreso a un hotel que he hecho nunca.

El yacimiento arqueológico de Ayutthaya te deja sin palabras, a nivel monumental fue de lo mejor que vimos, una auténtica maravilla. Vimos el templo de los monos de Lopburi, impresionante también aunque destacaba más por el detalle de que ¡había cientos y cientos de monos por todas partes! y si no ibas con cuidado te quitaban cualquier cosa que llevaras. Eran bonitos a la vez que pillos. Por cierto, ¡había algunas galerías con murciélagos! Fue un día de muchas emociones.

Lo que me impresionó de Sukhotai, además del recinto, fue ver tantos budas sin cabeza. Por lo que nos explicaron, antiguamente los birmanos creían que en su interior había oro, por lo que se las cortaron para hacerse con el precioso metal, pero no tuvieron suerte porque no lo escondían ahí.

Cuando visitamos Phitsanulok coincidió que era su año nuevo, con lo que estaban de celebración. Lo que no nos dijeron es que su forma de celebrarlo era lanzarse cubos de agua por encima unos a otros para purificarse. A nosotros nos lo lanzaron en pleno viaje en tuk tuk, ¡con lo que fueron dos nuevas experiencias en una! Hacían una fiesta gastronómica en medio de unos templos a orillas del río. Al no entender la carta, elegimos a dedo, no sé lo que comimos pero estaba delicioso, ¡tuvimos suerte!

En el Triángulo de Oro deseas quedarte durante horas para disfrutar de sus vistas. Es un punto fronterizo en el que se encuentran los límites de tres países: Laos, Myanmar y Tailandia. Es extraordinario ver ese enclave entre montañas y ríos, sobre todo por el silencio que reina en el lugar. Más tarde, fuimos a ver el museo del opio. Es realmente curioso. No puedes irte de Tailandia sin verlo.

Me encantó el espectáculo de elefantes, en el que daban patadas a un balón y pintaban cuadros con la trompa. Después nos subimos a lomos de uno de ellos para dar un paseo por el río. Fue una auténtica aventura, pero lo mejor de ese día aún estaba por llegar; continuamos el trayecto descendiendo en balsas de bambú. En la orilla había niños que nos seguían para echarnos cubos de agua. ¡Seguro que ya estamos 100% purificados!

Al llegar a Phuket, no pudimos evitar pasarnos el día entero descansando en sus playas. Después de tanta exaltación nos vino muy bien descansar en ese paraíso terrenal. Alquilamos una moto y fuimos a recorrer la isla. Hay un montón de rincones que merecerían mucho tiempo para visitarlos, como los campos de entrenamiento de Muay Tai. Me sorprendió ver lo extremadamente amable y cordial que es la gente, siempre están sonriendo. Es increíble la cantidad de personas que hay y lo mucho que se ayudan unos a otros. Imagino que el budismo ayuda a vivir en paz y a ser felices. Hay cosas que creía que eran de una manera, pero después de este viaje me he planteado que podrían ser mejor de otra. Qué importante es viajar para poder aprender lecciones como ésta.
Rubén acariciando un elefante en el campamento de elefantes de Mae Taeng.

3 consejos para este viaje

1
PARAGUAS:
La lluvia en Tailandia es bastante frecuente. Lleva un buen paraguas por si acaso.
2
EQUIPAJE LIGERO:
Vas a estar en muchos hoteles, así que no lleves maletas demasiado grandes porque te resultarán incómodas.
3
CREMA SOLAR:
Es importante sobre todo para cuando vayas a Phuket. El sol intenso y te puede quemar.

Apunte del editor

Hasta 1939 Tailandia se llamaba Reino de Siam. A los extranjeros se les llama Farang, puedes oír esta palabra a todas horas. Los tailandeses muestran mucho respeto hacia el himno y la monarquía tailandesa. Cuando van al cine, antes de comenzar la película suena el himno junto a un vídeo del rey y todos los asistentes se levantan en señal de respeto.