Qué ver en Irlanda

Cork

Atracciones turísticas en Cork

Ubicada en el suroeste de Irlanda, en la provincia de Munster y con casi 200.000 habitantes, Cork es la segunda ciudad más grande del país y la tercera de la isla después de Belfast. A pesar de ello, destila el encanto de los pueblos tradicionales pequeños, con una gran calidad de vida y un ritmo relajado y tranquilo. Capital del condado que lleva el mismo nombre, su centro histórico se ubica en la llamada "isla de cemento", fruto de la bifurcación del río Lee.

Su rebeldía histórica es sin duda el rasgo que ha marcado su identidad, ya que fue lo que la liberó del dominio británico después de las invasiones vikingas y anglo-normandas. Todavía hoy en día se autodenominan "los rebeldes" en un contexto irónico. La devoción que sienten por su ciudad y su rivalidad con Dublín ha fomentado que los lugareños llamen la hayan bautizado como "la verdadera capital".

Sus barrios atraen al visitante como un imán. El victoriano lo encontrarás al oeste, con edificios de este peculiar estilo arquitectónico, jardines, lugares históricos y un ambiente bohemio. Al norte del río Lee y encaramado a una colina puedes acceder al barrio cultural de Shandon, que alberga viejas callejuelas, galerías de arte, edificios medievales y tiendas de antigüedades. Ya en el centro histórico, el barrio Huguenot, conocido por ser el hogar de los hugonotes franceses o protestantes calvinistas que huían de la persecución religiosa en los siglos XVII y XVIII, podrás pasear por sus abundantes calles estrechas y entrar en sus múltiples tiendas o restaurantes donde saborear la deliciosa comida local.

Si viajas a Cork verás que es una de las urbes con mayor encanto de Irlanda y que tiene mucho que ofrecer, desde galerías a museos, edificios medievales, animadas cafeterías,  pubs y muchos más rincones aderezados con un ambiente cosmopolita y vibrante únicos.

 Qué ver en Cork

Son muchas las construcciones de las que hace gala la ciudad y que son parada imprescindible si haces una visita a Cork. Algunas de ellas son sus dos catedrales, la cristiana de San Finbar, de estilo neogótico francés, la cual es conocida por sus tres característicos chapiteles y la famosa escultura del Ángel de la Resurrección colocada sobre el pináculo este del santuario, que según cuenta la leyenda, si tocara su corneta estaría anunciando el fin del mundo. La segunda es la catedral católica de Santa María y Santa Ana, también conocida como Catedral del Norte o de la Virgen María, construida en piedra arenisca roja y blanca, constituye uno de los edificios más icónicos y bonitos de la ciudad.

El edificio más famoso de Cork es la coqueta iglesia de Santa Ana del siglo XVIII, que luce piedra arenisca roja en dos de sus fachadas y caliza blanca en las otras dos y alberga un reloj al que llaman "el mentiroso de cuatro caras" porque cada una de ellas muestra una hora diferente y las famosas Shandon Bells en lo alto de su torre, las cuales pueden ser repicadas por el público visitante.

Otra construcción potente de la ciudad que debes ver es la cárcel de Cork o Cork City Gaol, cuya estética de castillo a orillas del río le otorga elegancia al lugar a pesar de albergar oscuras celdas y pasillos donde cumplían condena los prisioneros de las épocas más convulsas de la historia de la ciudad. Estuvo abierta de 1878 a 1923 y durante 42 años fue solo para mujeres.

El Fuerte Elisabeth es un un “must-have” en un viaje a Cork. Caminar por estas murallas construidas en 1601 por Sir George Carew y posteriormente destruidas por la revuelta que desencadenó la muerte de la reina Isabel, para acabar siendo definitivamente reconstruidas 23 años después, es imprescindible si deseas disfrutar de unas buenas vistas de la ciudad, ya que creció alrededor de ella. Esta fortaleza defensiva tiene forma de estrella y sirvió como cuartel militar, prisión y Estación de Policía.

Si buscas un refugio de paz en la ya de por sí sosegada ciudad de Cork debes ir al Parque Fitzgerald, donde el verde, los nenúfares y las esculturas son los protagonistas. Otro espacio verde donde es un placer pasear son los señoriales jardines de la Universidad. En su interior se encuentra la Galería Lewis Glucksman, que expone diversas artes visuales.

Por supuesto, visitar la Galería Municipal de Arte de Crawford es una de los mejores lugares que ver en Cork. Ubicada en el imponente edificio de la Aduana de Cork, acoge un interesante legado artístico formado por pinturas, esculturas y grabados desde el siglo XVI hasta nuestros días. Por otro lado, el Museo de la Mantequilla, una institución que destaca la histórica cultura láctea de la ciudad desde los orígenes con sus equipos tradicionales y exhibiciones sobre su preparación.

La ciudad goza de una intensa vida cultural, con instituciones de música, arte, diseño, danza y teatro. Fue nombrada Capital Europea de la Cultura en el 2005, por lo que asistir a la representación de una obra en la Cork Opera House también es una gran idea.

Si lo tuyo es callejear hasta que te duelan los pies, como vías destacadas cabe nombrar a St. Patrick 's Street, conocida como "Pana", la cual fue construida en siglo XVIII por los comerciantes y es la más importante de la ciudad. Dedicada al patrono de Cork, ha sido galardonada en numerosas ocasiones como la mejor calle comercial de Irlanda. Adyacente a esta se encuentra la avenida arbolada Grand Parade, un lugar reservado a las finanzas y los negocios desde donde desemboca la icónica arteria de South Mall. Además, en Shandon Street y O’ Connell Square, te sentirás como sumergido en la historia.

Si te gusta observar la vida local en plena ebullición debes ir al Mercado Municipal Inglés, uno de los más antiguos del mundo al que se accede desde las calles más céntricas de la ciudad. Sumérgete en este tesoro gastronómico abierto desde 1788 que ha sido considerado por chefs de renombre el mejor mercado cubierto del país. Está formado por más de 50 puestos donde puedes adquirir productos artesanales y comida de todo tipo, en especial marisco recién pescado y productos típicos como huevos de mantequilla, callos o pudín negro.

La vida nocturna en Cork es muy activa, así que salir a disfrutar de una buena cerveza artesanal en un pub amenizado con música en directo es muy recomendable. Uno de los de más renombre de la ciudad es Franciscan Well Brewery, construido sobre un antiguo monasterio franciscano y donde incluso hacen tours para conocer el proceso de fabricación de la famosa bebida de cebada.

Otra parada ineludible es el semiderruido castillo de Blarney, del siglo XIII, ubicado a las afueras, entre frondosos jardines. Sin duda es uno de los más hermosos del país y su fama ha trascendido por albergar la famosa piedra de la elocuencia. Si la besas, disfrutarás de este don durante 7 años según cuenta la leyenda según el relato popular.

No puedes irte de la ciudad sin navegar hasta la isla Spike, considerada la "Alcatraz irlandesa", que pasó de ser un monasterio a una prisión fortificada. Por último, es muy común hacer excursiones desde Cork a la preciosa ciudad costera de Kinsale o a Cobh, donde hizo su última escala el famoso Titanic.

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